Ciencia en seguridad

Cámaras de Seguridad: maquillaje digital y vacío policial

En esta columna de Néstor Vidal, especial para Económicas Bariloche, el perito forense evalúa la poca eficacia de llenar la ciudad de cámaras de seguridad sin un adecuado patrullaje y monitoreo activo. "Es solo marketing".
domingo 04 de octubre de 2026

Por Néstor Vidal - Analista en Inteligencia Criminal Activa (*)

En San Carlos de Bariloche y la región andina, el aumento masivo de delitos contra la propiedad expone el colapso del sistema preventivo en los barrios.

Ante el reclamo ciudadano, la respuesta estatal suele recaer en una estrategia de marketing y "maquillaje político": inundar las calles con cámaras de videovigilancia.

Este "Efecto Espejo" busca generar una falsa sensación de protección, ignorando que una cámara pasiva es inútil si no está respaldada por analítica predictiva y patrullaje policial. 

Para desarmar este espejismo tecnológico, es imperativo recurrir al rigor científico irrefutable. Instalar cientos de domos no equivale a pacificar una ciudad si no se comprende cómo funciona la dinámica delictiva frente a un lente.

Lo que dicta la ciencia forense sobre videovigilancia

Estudios internacionales exhaustivos —como los metaanálisis de efectividad del Colegio de Policía del Reino Unido— demuestran que el circuito cerrado de televisión (CCTV) por sí solo reduce la delincuencia general en apenas un 13%. Su eficacia disuasoria aumenta significativamente (hasta un 51%) únicamente en entornos cerrados y controlados, como estacionamientos, donde los ilícitos premeditados u oportunistas dependen de la privacidad del autor. Sin embargo, en el ámbito de los delitos violentos o asaltos directos, el impacto de una cámara es estadísticamente marginal (promediando apenas un 4% de reducción).

Estos datos confirman que la cámara no es un escudo. El delincuente moderno, amparado en el modelo de elección racional, sabe perfectamente que utilizar capuchas, barbijos o simplemente operar en horarios nocturnos anula cualquier intento de identificación fácil.

El peligro de la cámara pasiva

El gran error de la matriz local es la dependencia de la grabación pasiva. La ciencia criminológica establece que un sistema de videovigilancia monitoreado activamente en tiempo real es un 15% más efectivo que aquel que se limita a almacenar imágenes.

En nuestra región, ante la falta de operadores capacitados e inteligencia artificial, las cámaras suelen funcionar como simples bibliotecas de videos forenses de robos ya consumados. Registran el hecho, pero no lo evitan. Sirven para que la víctima vea, horas más tarde, cómo vulneraron su patrimonio, lo que no soluciona el problema de seguridad de fondo. 

Vacío territorial y patrullaje preventivo

Aquí radica la principal falacia del modelo estatal, la tecnología detecta, pero solo el recurso humano previene. De nada sirve que un centro de monitoreo registre un perímetro vulnerado si no existe un móvil policial a escasos minutos, con la capacidad logística para realizar una intervención táctica.

La falta de patrullaje preventivo sostenido en los barrios periféricos y en los kilómetros convierte al sistema de vigilancia en un testigo mudo de chapa y cristal. Cuando la ciudadanía comprende que la cámara graba, pero la policía no llega a tiempo, se genera una profunda frustración. Al no recuperar sus bienes ni obtener justicia, la víctima simplemente deja de denunciar, alimentando una "Cifra Negra" que el Estado utiliza para fabricar un espejismo de seguridad en sus estadísticas oficiales. 

Sin maquillaje: hacia un modelo se seguridad real

La evidencia empírica demuestra que cuando la videovigilancia abandona la soledad y se combina con medidas complementarias estratégicas, la reducción real del delito salta del 13% al 34%. Para que Bariloche deje de ser una zona de oportunidades ilimitadas para el crimen, es urgente implementar las siguientes medidas:

•    Monitoreo Activo e Inteligencia Artificial: Migrar del video pasivo a sistemas analíticos que detecten patrones inusuales (como merodeo reiterado o vehículos no identificados) antes de que el delito se consume, filtrando falsas alarmas y focalizando la atención del operador.

•    Respuesta Táctica Integrada: Conectar directamente las alertas de las cámaras con un esquema de patrullaje predictivo. El recurso policial debe concentrarse quirúrgicamente en las zonas calientes marcadas por el mapa del delito.

•    Diseño Urbano (CPTED): Acompañar los domos de vigilancia con una mejora drástica en el alumbrado público barrial y el desmalezamiento de vías de escape. La iluminación combinada con la cámara multiplica exponencialmente el efecto disuasorio, sobre todo en delitos contra la propiedad durante la noche.

Creer que la instalación indiscriminada de cámaras solucionará el problema es subestimar la complejidad del crimen organizado y sobrestimar el poder del marketing político. La verdadera seguridad pública no se hace con anuncios vacíos, sino con inversión real en prevención policial activa, análisis táctico de datos y recuperación efectiva del territorio.