El RA-10, la mayor apuesta nuclear argentina en décadas, entra en su etapa final
La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) informó que el futuro plantel de operación del Reactor Argentino Multipropósito RA-10 comenzó los exámenes necesarios para obtener sus Licencias Individuales y Autorizaciones Específicas. El avance constituye un hito dentro de la etapa final del proyecto, ya que permitirá disponer del personal formalmente habilitado para la puesta en marcha y la posterior operación de la instalación.
El organismo responsable de otorgar estas habilitaciones es la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN). Para obtenerlas, los integrantes del plantel deben atravesar procesos de capacitación, entrenamiento y evaluación. Las Licencias Individuales acreditan la formación y aptitud técnica de cada profesional; las Autorizaciones Específicas habilitan a cumplir una función determinada en una instalación concreta. Según la CNEA, el inicio de los exámenes es resultado de varios años de preparación del personal.

El RA-10 es un reactor de investigación y producción de 30 megavatios de potencia, en etapa final de desarrollo en el Centro Atómico Ezeiza, con INVAP como principal contratista. A comienzos de septiembre el Gobierno informó que la ingeniería y la obra civil estaban terminadas y que el montaje electromecánico había alcanzado el 96%, con unas 530 personas trabajando en la finalización del montaje y los ensayos de sistemas. La hoja de ruta prevé iniciar la puesta en marcha una vez obtenida la licencia de la ARN, con el proceso completo previsto para los primeros meses de 2027.
Entre sus principales aplicaciones, el reactor producirá radioisótopos para medicina nuclear: molibdeno-99 —del que se obtiene el tecnecio-99m, usado en estudios de diagnóstico—, lutecio-177, empleado en terapias oncológicas, e iridio-192, de uso médico e industrial. Según proyecciones oficiales, su capacidad de producción de molibdeno-99 podría representar el 20% de la demanda mundial actual, lo que permitiría asegurar el abastecimiento interno y ampliar las exportaciones argentinas en un mercado con pocos proveedores.

El RA-10 también ofrecerá servicios de irradiación y ensayo de materiales, análisis por activación neutrónica y producción de silicio dopado para semiconductores de alta potencia. La preparación del plantel que lo operará marca así el paso del proyecto de una etapa predominantemente constructiva a la conformación de las capacidades necesarias para convertirse en una plataforma científica, sanitaria, tecnológica y exportadora de alto valor agregado.