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Teleférico pidió el veto de la ordenanza que permite el aterrizaje de parapentes en su predio

lunes 10 de junio de 2024
Teleférico pidió el veto de la ordenanza que permite el aterrizaje de parapentes en su predio

La Fundación Sara María Furman, que opera la actividad del Teleférico Cerro Otto, enfatizó en su rechazo a la ordenanza que aprobó el concejo Municipal y que permite a los parapentistas aterrizar en un predio que le pertenece a la entidad y solicitó al Intendente Wálter Cortés el veto de la norma que fue aprobada por unanimidad en el cuerpo legislativo.

 La ordenanza establece oficialmente como sitio de aterrizaje un espacio de jurisdicción municipal ubicado en el kilómetro 5 de la avenida Pioneros. Los parapentistas, quienes han utilizado este lugar de manera informal durante más de 30 años, celebraron la medida como un avance significativo para la actividad.

El despegue principal se realiza desde la cumbre del Cerro Otto, en un punto habilitado por la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). Este lugar es de fácil acceso vehicular, permitiendo que personas que no pueden ascender a través del trekking también puedan participar en esta actividad.

Sin embargo, la Fundación Sara María Furman, que gestiona el Complejo Teleférico Cerro Otto, no fue consultada antes de la aprobación de la ordenanza. “Estamos muy sorprendidos de que se haya tratado y aprobado una ordenanza que nos afecta directamente sin pedir nuestra opinión. Nunca fuimos convocados para discutir este tema,” declaró Oscar Borrelli.

El rechazo se formalizo esta semana con una nota que lleva la rúbrica del directivo. En la misma cuestiona los alcances de la ordenanza y solicita al jefe comunal “se proceda a Vetar la Ordenanza No 3455-CM-24”.

En el texto Borrelli la Fundación aclaró que “todo lo dicho no significa renuncia de derecho alguno sobre los predios afectados por la mencionada norma, que esta Fundación posee desde hace más de 50 años, de manera pública, pacifica e ininterrumpida y continua”.

La Fundación aclaró que no está en desacuerdo con la práctica de actividad, aunque sí del uso indebido de sus instalaciones.

 Reclama que la fundación no fue convocada al análisis del proyecto y el texto no considera “cuestiones legales ni hechos luctuosos y accidentes que ocurren con asiduidad en el lugar” durante la práctica de la actividad.

“Además de ser un dislate jurídico, en la práctica se ha reconocido dos calles para el aterrizaje de parapentes, sin considerar siquiera que serían espacios donde circularían personas y vehículos particulares que concurren al medio de elevación mencionado, colectivos de propiedad y maquinaria pesada de la Fundación” sostiene la entidad.

Asegura que se debió analizar que en las playas de estacionamiento de la base inferior concurren cerca de 300 vehículos durante las temporadas altas y 100 menos en la baja, con lo cual el movimiento de vehículos en las calles reconocidas “es muy importante, con lo cual el descenso de parapentes sobre ellas provocará innumerables y peligrosos inconvenientes”.

Considera de alto riesgo también la existencia de los cables de acero del medio de elevación, a través del cual se transportan más de 200 mil personas por año.

 “Tampoco justifica la Ordenanza las razones por las qué eligió lugares de alto tránsito de personas y vehículos y no otras calles como por ejemplo la calle Sara María Furman, Cerro los Cantaros u otra de los distintos barrios de la ladera Sur del Cerro Otto” plantea la fundación.

 

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