2026-10-09

A 8 años del lanzamiento del SAOCOM 1A, uno de los satélites más complejos de Invap en Bariloche

El satélite argentino, lanzado el 7 de octubre de 2018 desde California, sigue operativo en la constelación SAOCOM 1. Fue el primero del país con un radar de apertura sintética en banda L y produce datos para el agro, el monitoreo ambiental y la gestión de emergencias.

El 7 de octubre de 2018, un cohete Falcon 9 Block 5 de SpaceX lanzó el SAOCOM 1A desde la Base Vandenberg, en California, y lo colocó en órbita terrestre baja. Ocho años después, el satélite continúa en funcionamiento.

Tras separarse del lanzador, se desplegaron primero los paneles solares y luego las dos alas de la antena radar, que habían viajado plegadas para soportar las vibraciones del despegue. Las operaciones se supervisaron desde el Centro Espacial Teófilo Tabanera (CETT) de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), en Córdoba, junto con estaciones terrestres de distintos países.

La CONAE desarrolló el satélite con instituciones y empresas del sistema científico y tecnológico nacional. INVAP fue contratista principal y estuvo a cargo de la plataforma satelital. La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) participó en los paneles solares y en componentes de la antena. También intervinieron VENG y decenas de organismos, universidades y empresas.

Un radar de 35 metros cuadrados

El instrumento central es un SAR (Radar de Apertura Sintética) en banda L. A diferencia de los satélites con cámaras ópticas, no depende de la luz del Sol: emite pulsos de microondas hacia la Tierra, que rebotan según las características de la superficie (agua, vegetación o tipos de suelo). Con el análisis de esas señales se generan las imágenes.

Por eso puede operar de día y de noche, y atravesar nubes o humo. Es útil en inundaciones, tormentas e incendios, situaciones en las que una cámara convencional queda limitada.

La antena desplegable tiene 35 metros cuadrados y siete paneles. El satélite pesa cerca de 3.000 kg y opera a unos 620 kilómetros de altura.

Uno de sus principales productos son los mapas de humedad del suelo, que permiten conocer el agua presente en las capas superficiales del terreno. Se usan para planificar siembras, riego o fertilización y para evaluar condiciones que favorecen enfermedades en los cultivos.

Las imágenes también sirven para monitorear inundaciones, detectar zonas extremadamente secas con riesgo de incendio, estudiar glaciares, analizar desplazamientos del terreno y colaborar en la detección de derrames de hidrocarburos en el mar.

De un satélite a una constelación

El SAOCOM 1A fue la primera mitad de la misión. El 30 de agosto de 2020 se lanzó el SAOCOM 1B, idéntico a su par, que completó la constelación SAOCOM 1.

Ambos trabajan junto con los satélites italianos COSMO-SkyMed en el Sistema Ítalo-Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias (SIASGE). La combinación aporta observaciones con distintas tecnologías de radar y aumenta la frecuencia con la que se puede estudiar una región.

La CONAE mantiene planes sistemáticos de adquisición organizados en ciclos orbitales de 16 días, a los que se suman pedidos específicos de usuarios. En septiembre de 2025, el organismo presentó un visor para consultar las adquisiciones programadas de ambos satélites.

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