Estudiantes de Bariloche descubrieron el mundo técnico detrás de Catedral
¿Qué hay detrás de un medio de elevación? ¿Cómo se fabrica nieve técnica? ¿Qué sistemas permiten que una montaña funcione de manera segura y eficiente durante una temporada? Para 33 estudiantes de quinto año de la Escuela Técnica de los Andes, muchas de esas preguntas pudieron responderse directamente en el lugar donde la tecnología, la ingeniería y el trabajo técnico se encuentran con la montaña.
En el marco de una jornada educativa junto a Cerro Catedral, los alumnos recorrieron distintos sectores de la montaña y conocieron de cerca parte de la infraestructura, la tecnología y los equipos que hacen posible la operación diaria de un centro de esquí.
La experiencia estuvo acompañada por Bogdan Bertoncelj, quien trabaja desde hace 30 años en Cerro Catedral y desde hace 27 años también desarrolla su actividad como docente. Esa doble experiencia, vinculada tanto con la montaña como con la educación, atravesó el recorrido y permitió relacionar permanentemente los contenidos que los estudiantes aprenden en la escuela con situaciones y sistemas concretos.
También acompañaron la jornada los docentes Valentín de Brito y Santiago Argañaraz. Argañaraz formó parte además de Catedral Alta Patagonia durante muchos años, aportando al recorrido una mirada desde la propia operación de la montaña y permitiendo a los estudiantes conocer de cerca los distintos perfiles profesionales que intervienen en el funcionamiento de un centro de esquí.
De Brito, por su parte, es egresado de la Escuela Técnica de los Andes e instructor de esquí, por lo que pudo aportar una mirada desde distintos lugares: como docente, como profesional vinculado a la montaña y como alguien que también transitó las aulas de la institución que hoy forma a estos estudiantes.
Una montaña que también se aprende
Durante el recorrido, los estudiantes pasaron por el telesilla Séxtuple, la sala de máquinas del Cable Carril, la sala de embarque del medio de elevación Ciprés, el taller de Amancay y la sala de fabricación de nieve técnica, donde pudieron conocer distintos procesos, equipamientos y perfiles profesionales involucrados en la operación.
A medida que avanzaba la jornada, los alumnos fueron encontrando conexiones con contenidos que trabajan habitualmente en la escuela. La posibilidad de ingresar a sectores que normalmente conocen solamente desde afuera generó especial interés y sorpresa: comenzaron a dimensionar la cantidad de componentes, controles, sistemas y personas que intervienen para que un medio de elevación pueda funcionar.
Las salas de máquinas fueron uno de los espacios que más despertaron su curiosidad. Poder observar motores, sistemas eléctricos, mecanismos de seguridad y controles en funcionamiento ayudó a transformar conceptos que muchas veces aparecen separados en distintas materias en un único sistema funcionando en condiciones reales.
También surgieron preguntas sobre cómo se detectan las fallas, qué sucede cuando cambian las condiciones meteorológicas, cómo se realizan los mantenimientos y qué conocimientos necesita una persona para trabajar en cada sector.
Así, la conversación fue llevando naturalmente a una idea que atravesó buena parte de la jornada: detrás de lo que un visitante ve durante un día de esquí existe una enorme cantidad de trabajo técnico que permanece invisible.
Para Bertoncelj, esa posibilidad de conectar el aula con la realidad es uno de los principales valores de la experiencia. Desde su doble recorrido profesional y docente, fue acompañando las explicaciones para que los estudiantes pudieran identificar cómo contenidos que estudian por separado terminan integrándose en sistemas reales.
“Lo interesante de estos chicos es la pasión y la curiosidad que tienen. En la escuela estudian distintos contenidos por separado y acá pueden empezar a ver cómo todo eso se integra en un sistema real”, destacó Bertoncelj.
Un medio de elevación, por ejemplo, permite poner en relación conocimientos de mecánica, electricidad, electrónica, automatización, seguridad, mantenimiento e infraestructura. La visita permitió justamente pasar de los contenidos teóricos a observar cómo esos conocimientos conviven dentro de sistemas complejos y funcionan de manera integrada.
Fabricar nieve: tecnología para pensar el futuro de la montaña
Uno de los momentos centrales de la jornada fue la visita a la sala de fabricación de nieve técnica, donde los estudiantes pudieron conocer una de las áreas tecnológicas que mayor evolución tuvo en los últimos años en Catedral.
La fabricación de nieve comenzó en Catedral en 2014 y en los últimos años el sistema fue ampliándose significativamente. Actualmente, la tecnología permite trabajar sobre unas 12 hectáreas y cuenta con decenas de cañones de fabricación de nieve, con un sistema automatizado que utiliza información meteorológica para optimizar la producción, el consumo de agua y energía.
El área está a cargo de Patrick Peintner, quien llegó a Catedral en 2014 después de haber trabajado durante 15 años en TechnoAlpin. Su experiencia incluye la puesta en marcha, garantía y reparación de sistemas de fabricación de nieve, y continúa actualmente vinculada al desarrollo y operación del sistema de Catedral. Fuentes recientes lo identifican como responsable del área.
Durante la jornada, Peintner y el equipo explicaron a los estudiantes que fabricar nieve no consiste simplemente en generar nieve cuando hace frío. Es un proceso que requiere analizar temperatura, humedad, viento y otras variables meteorológicas para determinar cuándo las condiciones son adecuadas y cómo utilizar de manera eficiente los recursos disponibles.
Los alumnos conocieron la sala de control y el circuito de gestión del agua. El recurso proveniente de un arroyo es conducido mediante bombas hacia una reserva de gran capacidad, desde donde se utiliza para la producción de nieve, integrando agua, energía, tecnología y planificación dentro de un mismo sistema.
La nieve técnica tiene además características diferentes a la nieve natural: su mayor densidad permite obtener una superficie más compacta y resistente frente a variables como el sol, el viento o la lluvia.
Pero la mirada sobre la fabricación de nieve fue más allá de la próxima temporada.
En un contexto en el que el cambio climático vuelve más imprevisible la disponibilidad de nieve natural, la incorporación de tecnología se convierte en una herramienta para aumentar la previsibilidad de la operación y sostener la actividad. Catedral ya considera la fabricación de nieve como una infraestructura estratégica para garantizar condiciones de esquí en sectores determinados y reducir la dependencia exclusiva de las precipitaciones naturales.
Durante la visita también se conversó con los estudiantes sobre Snowfactory, una tecnología que permite producir nieve independientemente de las condiciones meteorológicas exteriores. Su posible incorporación en la montaña abre una perspectiva de futuro: contar con herramientas que permitan ampliar las posibilidades de producción de nieve y acompañar una transformación más profunda de los centros de esquí.
El desafío, hacia adelante, no pasa solamente por garantizar nieve para esquiar durante el invierno. El cambio climático obliga a pensar cómo los centros de montaña pueden sostener su actividad durante más meses del año y desarrollar propuestas diversas que permitan que la montaña tenga vida más allá de la temporada de nieve.
En ese sentido, tecnologías como la Snowfactory forman parte de una mirada de largo plazo: generar mayor previsibilidad, adaptarse a escenarios climáticos cambiantes y avanzar hacia una montaña con propuestas y actividad durante todo el año, donde la nieve sea una de las posibilidades pero no la única.
Para los estudiantes, conocer estas tecnologías permitió comprender que detrás de la fabricación de nieve también hay una pregunta mucho más amplia sobre el futuro: cómo la innovación puede ayudar a que una montaña siga siendo un espacio activo, productivo y de encuentro durante todo el año.
De una escuela técnica de Bariloche a trabajar en Catedral
La visita a fabricación de nieve tuvo además un protagonista que permitió llevar toda esa explicación a una historia cercana.
Nehuen Aguirre es barilochense, egresó de la Escuela Técnica Nehuen Peuman y hace tres años trabaja en Cerro Catedral, dentro del área de fabricación de nieve.
Su recorrido despertó un interés especial entre los estudiantes porque representa una posibilidad concreta y cercana: un joven formado en una escuela técnica de Bariloche que encontró en la actividad de montaña un espacio para desarrollar su trabajo y continuar incorporando conocimientos.
Hoy Nehuen integra el equipo que trabaja en la fabricación de nieve y participa de una operación que requiere comprender el comportamiento de las condiciones meteorológicas, manejar equipamiento especializado, trabajar con sistemas de bombeo y control y seguir una planificación precisa para aprovechar las ventanas de temperatura y humedad necesarias.
Para los alumnos, conocer su historia permitió que la conversación dejara de estar solamente vinculada a máquinas y tecnología y se acercara también a sus propias posibilidades de futuro.
Durante el encuentro surgieron preguntas sobre su formación, cómo fue su llegada a Catedral, qué conocimientos de la escuela le resultaron útiles y qué fue aprendiendo durante estos tres años de trabajo.
Su presencia permitió poner en evidencia algo que atravesó toda la jornada: la formación técnica puede abrir oportunidades laborales concretas en la propia ciudad.
En una actividad como la de montaña, la salida laboral no está limitada a los roles que habitualmente se ven en las pistas. Detrás de un centro de esquí existe una amplia diversidad de especialidades técnicas y profesionales.
Tecnología, conocimiento y personas
En el área de fabricación de nieve, los estudiantes pudieron conocer también la trayectoria profesional de Patrick Peintner y la experiencia de Nehuen Aguirre, dos recorridos muy diferentes que conviven hoy en un mismo equipo.
Por un lado, la experiencia internacional de un técnico especializado en sistemas de fabricación de nieve que desarrolló buena parte de su trayectoria profesional en TechnoAlpin. Por otro, la de un joven barilochense formado en una escuela técnica local que desde hace tres años trabaja en Catedral.
El contraste permitió mostrar que detrás de una tecnología de última generación hay algo todavía más importante: personas capacitadas, transmisión de conocimiento y oportunidades para nuevas generaciones de técnicos.
La jornada permitió así mostrar distintos caminos posibles dentro de una misma actividad y poner en valor la necesidad de seguir formando jóvenes para los desafíos tecnológicos que plantea la montaña.
Pensar el futuro desde Bariloche
La jornada tuvo también una mirada puesta en el futuro. El grupo que participó de la experiencia realizará pasantías durante el próximo año, por lo que conocer de cerca la operación de Catedral les permite comenzar a identificar posibles espacios de desarrollo profesional vinculados con su formación técnica.
Para Valentín de Brito, este contacto es especialmente significativo porque los estudiantes pueden descubrir que Bariloche también ofrece posibilidades concretas de salida laboral para quienes eligen una formación técnica.
La ciudad no es solamente el lugar donde estudian: también puede convertirse en el lugar donde desarrollen su profesión.
La actividad de montaña requiere técnicos, especialistas y profesionales de distintas áreas. Mecánica, electricidad, electrónica, automatización, mantenimiento, infraestructura, seguridad, fabricación de nieve y operación son algunas de las disciplinas que confluyen diariamente en un centro de esquí.
La experiencia de Nehuen permitió hacer tangible esa posibilidad: estudiar en Bariloche, formarse técnicamente y encontrar en la propia ciudad un espacio de trabajo vinculado con tecnología y montaña.
Un vínculo que se construye con la comunidad
La visita forma parte del vínculo que Cerro Catedral sostiene con instituciones educativas de Bariloche, generando instancias para que estudiantes de la ciudad puedan conocer desde adentro la actividad de montaña.
La Escuela Técnica de los Andes ya había participado de experiencias similares en temporadas anteriores, fortaleciendo una relación que busca acercar a los jóvenes al mundo laboral y profesional de la montaña.
Para Catedral, abrir estos espacios significa también mostrar una dimensión que muchas veces permanece invisible para quienes visitan el centro de esquí: la tecnología, el conocimiento y las personas que trabajan todos los días para que los sistemas funcionen, la infraestructura esté disponible y la actividad pueda desarrollarse de manera segura.
Para los estudiantes, en cambio, la experiencia ofrece algo más que una visita.
Les permite ver cómo aquello que hoy estudian en distintas materias puede integrarse en un sistema real, conocer a personas que desarrollan trabajos vinculados con esas especialidades y empezar a pensar en las posibilidades que existen en su propia ciudad.
Durante varias horas, la montaña dejó de ser solamente el lugar donde se practica esquí para convertirse en un enorme espacio de aprendizaje.
Y para estos 33 estudiantes, quizás también, en un primer acercamiento, en un posible lugar de trabajo para el futuro.