El Papamóvil que usará León XIV será una Toyota Hilux del Concesionario Kansai Zárate
Toyota Argentina será la movilidad oficial de la visita del papa León XIV, que llegará al país el 9 de noviembre. La automotriz adaptó y donó dos Hilux como Papamóvil: una para las actividades en Buenos Aires y otra para las de Córdoba. La empresa también estará a cargo de la logística en la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Luján, para lo cual dispondrá de otras 20 unidades que acompañarán al vehículo papal.
La conversión llevó varios días y se hizo junto a Vallé Equipamientos, una empresa con 70 años de trayectoria en carrozado y equipamiento vehicular, certificada por Toyota Motor Corporation en Japón. Se siguieron las directivas técnicas del Vaticano. El concesionario Kansai fue clave en el vínculo con la Santa Sede y la Conferencia Episcopal Argentina.
Gustavo Salinas, presidente de Toyota Argentina, entrega el Papamóvil
El principal desafío fue adaptar el comportamiento dinámico de la camioneta a una distribución de carga inusual: cinco personas sobre el eje trasero y dos sobre el delantero. Para lograrlo se modificaron elásticos y amortiguadores. La estructura incluye además elementos de seguridad que suman un peso considerable a una pick-up que, de origen, puede cargar una tonelada.
El modelo adaptado es una Hilux cabina simple con motor 2.4 de 150 CV y 400 Nm, y caja manual de seis marchas. Es una versión base, pensada para el trabajo, cuyo amplio espacio en la caja de carga la volvió la más adecuada para este fin.
La Hilux se produce en la planta de Zárate desde 1997. Es el vehículo más fabricado de la historia de la industria automotriz argentina y el más vendido de América Latina, con el primer puesto en 11 países. En 2026 superará su récord de producción con 184.000 unidades, una cada 89 segundos, y el 80% se exporta a 22 países de la región.
Antecedentes
Juan Pablo II visitó el país en dos oportunidades. En 1982 usó una Ford F-350 1981, una grúa de auxilio del Automóvil Club Argentino a la que se le retiró el mecanismo de grúa y se le instaló una cabina cerrada con cristales antibalas. La transformación se hizo en tiempo récord, ya que la visita se confirmó en junio de ese año, en plena Guerra de Malvinas.
En 1987, Sevel desarrolló un nuevo papamóvil en Córdoba, con base mecánica del Chevrolet C-30 y carrocería del C-10. Tenía cabina blindada con espacio para el Papa y dos cardenales, y se usó en Buenos Aires, Salta y Paraná. Por su peso, para los traslados entre ciudades se recurrió a un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea.