2026-10-07

Piso 10, edificio Catedral

Restaurant Terraza: una cocina a la altura de un paisaje increíble

En el edificio Catedral, con el lago Nahuel Huapi, la cordillera y la estepa a través de los ventanales, el chef ejecutivo Juan Izaguirre cuenta cómo su equipo trabaja para que la cocina y el servicio brillen con el paisaje.

La vedette no está en la cocina. Está del otro lado de los ventanales. Terraza Restaurant de Altura funciona en el piso 10 del edificio Catedral, en Beschtedt 165, y ofrece una vista de 360 grados difícil de igualar en Bariloche: el lago Nahuel Huapi, la cúpula de la iglesia Catedral recortada contra el agua, la cordillera al oeste con el cerro Catedral y el López como emblema de la ciudad, y la estepa que asoma hacia el este.

Ante semejante escenario, el desafío gastronómico es evidente. "De nada sirve tener este lugar increíble que tenemos y después venir y que tanto el servicio como la comida no estén a la altura", dice el chef ejecutivo Juan Izaguirre, en diálogo con Económicas Bariloche. "Por suerte eso lo logramos".

Izaguirre lleva un año al frente de la cocina de un restaurante que cumple cuatro años en el edificio. Habla de "esta familia que es Terrazas" y de una búsqueda de identidad todavía en marcha. Su filosofía parte de la humildad: "Es muy difícil sobrepasar la vista. Hay que guardarse el ego y entender que nunca podemos estar más arriba del espacio que tenemos". Lo ve como un desafío "lindo", porque saca presión: "Tenemos nada más que no arruinarlo".

Tres lugares en uno

El local abre de 9 de la mañana a 12 de la noche, sin interrupción, y cambia según la hora. "Son como tres lugares en uno", resume el chef. Hay almuerzos, meriendas ("muy elegidas, por suerte") y cenas, con una barra de cócteles que, según Izaguirre, pocos lugares de la ciudad tienen tan completa.

La carta recorre trucha, bifes y bondiola, y suma pastelería con panadero y pastelera propios, café de especialidad y coctelería de autor. Hay lugar para el antojo grande, como una milanesa napolitana gigante con papas, y para el dulce: "Querés una torta hermosa y rica, también la tenemos". Es, dice, "un crisol de posibilidades" para cualquier momento del día.

Una vista que nunca se repite

La clientela combina muchos locales con turistas extranjeros que llegan guiados por las reseñas en internet, que según el chef son bastante positivas. Y la postal, aunque tenga siempre la Catedral y el lago enfrente, cambia: "Parece que es la misma vista, pero es diferente vista". Depende de si el lago está picado, calmado o "planchado", de si está nublado, de si anochece más temprano o más tarde. "La gama de colores cambia todos los días", afirma. También de invierno a verano.

Eventos y cenas privadas

El espacio también se alquila para eventos: hay shows de bandas, lanzamientos de marcas y reuniones privadas. Izaguirre recuerda un desayuno para 50 personas antes de un lanzamiento con gente de Brasil, y cenas exclusivas para grupos llegados desde México, para las que se cierra el restaurante al público.

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