2024-09-23

Para conocer y degustar

Tre, el lugar donde los mejores vinos maridan con una exquisita gastronomía

Está ubicado en Frey 468 y ofrece una carta distinta, con sabores a modo de "platitos" para compartir y probar nuevas propuestas.

Hace pocos meses, Nicolás y Rebeca Noceti convirtieron un sueño en realidad. El espacio que pensaron durante muchos años, como un anhelo, se convirtió en Tre, un restó de vinos, en el que el ambiente cálido y los sabores se conjugan para dar una experiencia a quien los visite. El lugar está ubicado en calle Frey 468.

Un lugar pequeño y acogedor, con una decoración diferente, y espacio para 16 cubiertos a los que se suman los lugares de una hermosa barra, son el resultado de años de esfuerzo y dedicación a la gastronomía y el mundo de los vinos.

La pareja llegó hace 18 años a la ciudad, con la idea de que sería una temporada de trabajo, que finalmente se convirtió en casi dos décadas y una vida armada en Bariloche. Nico, un reconocido sommelier, llegó en diciembre de 2006 para la apertura del hotel El Casco, donde trabajaría una temporada.

Finalmente, la vida los fue dejando en Bariloche. Surgieron otras oportunidades laborales, otros caminos y los dos decidieron armar su familia aquí. Hace siete años, nació Simona, su hija, para completar el proyecto familiar.

“Al año de recibirme me vine, y mi carrera la formé acá”, contó Nicolás en diálogo con Económicas Bariloche. El camino lo llevó luego por distintos trabajos, siempre vinculado a la gastronomía y al mundo de los vinos.

Si bien tanto Rebeca como Nicolás solían pensar en la posibilidad de tener un lugar propio, siempre se referían a esto como ese “algún día”, mientras ambos seguían enfocados en su mundo laboral. “Siempre estuvimos coqueteando con la idea, pero desde afuera”, resumió el hombre.

Pero esto cambió meses atrás, cuando un día, Nicolás estacionó su vehículo afuera de un local que supo ser de gastronomía, pero en ese entonces, ya estaba cerrado. La curiosidad fue más fuerte y pidió una cita para visitarlo. Cuando entró, dijo, supo que ese era el espacio con el que soñaron durante tanto tiempo.

Finalmente, dieron el paso y alquilaron el comercio. Lo que siguió después, fueron largos meses de mucho trabajo y dedicación. La decoración y el diseño del espacio estuvo pensado por ellos mismos. Ahí, en esos detalles, al igual en la vajilla hecha por Rebeca, se nota la mano de ella, según cuenta el propio Nicolás.

“Estuvimos todo el verano pintando, lijando, dejando todo como queríamos, aunque sabíamos que la idea era arrancar con lo que tuviéramos a mano, sin complicarnos tanto”, relató sentado detrás de su barra.

El emprendimiento, también cuenta con la participación de un tercer socio, Juan Pablo Martínez y con el dedicado trabajo de Bautista Torre, el cocinero que le pone la magia a los sabores que se pueden degustar.

“Siempre pensamos en un lugar chico, donde el rol del vino fuera fundamental, pero sin dejar de lado la gastronomía, es decir, que la comida no se quedara atrás”, relató Nicolás. Por eso surgió la idea de un restó, es decir, no es solamente un bar de vinos, sino un espacio en el que disfrutar la fusión de ambos ingredientes vitales en la vida de esta pareja. “Es que somos trabajadores gastronómicos de toda la vida”, manifestó como intentando dar una explicación a la pasión que sienten por el rubro.

Nicolás, además de ser sommelier, también estudió Comunicación Social y señaló que, con el paso de los años, se dio cuenta de que todo tiene que ver con todo y que, aunque parezcan carreras tan distintas, su objetivo es el mismo y es comunicar algo, un mensaje. Con el restó de vinos, también.

El espacio abre cuatro noches a la semana, de miércoles a sábados de 19,30 a 23 horas, con dos objetivos muy claros. El principal, es la excelencia de lo que elaboran y poder mantenerla. Durante el resto del día y los días en que no abren, se dedican a la producción y elaboración de sus platos, panificados y postres.

Pero, además, y este es el segundo objetivo, también buscan crear un lugar en el que convocar a la gente a participar de distintas actividades. Así, organizaron catas especiales, de bodegas o de varietales específicos. “Hace un mes hicimos La Patagonia a través del Pinot Noir, por ejemplo”, contó y agregó que “quisimos mostrar los distintos terruños y el sabor que caracteriza a cada región”.

El sábado pasado se realizó otro encuentro, la Feria de Primavera, con degustación de distintas etiquetas de vino blanco, rosado, naranjos y tintos frescos, mesa de quesos y cositas ricas, para darle la bienvenida a una nueva estación.

El expertise de Nicolás y Rebeca no se demostró solo en este espacio. Son quienes están detrás de la feria Puro Vino, que convoca a amantes del buen beber, para conocer nuevas marcas y etiquetas, adentrarse en otros sabores y aromas y por supuesto, seguir reafirmando el gusto de lo ya conocido.

“Tre en italiano es tres y tomamos esto por nosotros, nuestra familia, pero también, por todas las implicancias que tiene este número. Tres son multitud, se dice y a eso aspiramos. A un espacio en el que encontrarse, en el que se puedan dar talleres, capacitaciones, siempre vinculado a este mundo de la gastronomía”, manifestó.

Uno de los diferenciales de Tre, es la atención personalizada de Nicolás, sus recomendaciones a la hora de elegir un buen vino, el estar en los detalles. Desde que abrieron, en abril, hasta ahora, la respuesta es “muy buena”, aseguró. El público en su mayoría, está compuesto por residentes que los conocen desde Puro Vino o sus otros puestos de trabajo y que apuestan por ser parte también de esta nueva propuesta.

“¿Están contentos?”, les consultamos y Nicolás no lo duda: “Yo estoy feliz. No hay día en que no entre por la puerta y diga ¡wow! Siempre estuvo latente este deseo y me hace sentir en gran parte, realizado”. (Económicas Bariloche)

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