Vitivinicultura en Río Negro
¿Se vienen los vinos y espumantes sin alcohol? Tendencias y desafíos del mercado para Río Negro
A fines del año pasado, Nieto Senetiner presentó en Argentina el primer vino espumante sin alcohol del país, el 0% Noir, elaborado en base a uvas Pinot Noir del Valle de Uco.
Nieto Senetiner, pionero del 0% en Argentina
Antes, en el invierno de 2025, fue San Huberto (con bodegas en La Rioja, Mendoza y China), la que sorprendió con tres variedades de vino 0%.
El mercado mundial del vino marcha a una estandarización de vinos con menor gradiente de alcohol. Es “la revolución de los vinos de bajo alcohol”, en góndolas, bares, boliches y restaurantes. Una tendencia que ya campea en el consumidor nacional, en especial en las franjas jóvenes, y marca un antes y después en la industria. Tarde o temprano, llegará a la producción.
“La tendencia está bien marcada en los jóvenes y las nuevas generaciones. Es un cambio social, no hay ya almuerzos familiares tan seguidos como se daba hace 20 o 30 años, lo que ayuda a la baja del consumo de alcohol. A eso se le suma que las nuevas generaciones se cuidan, son “fit”, consumen mucha proteína y suplementos para estar saludables, y eso lleva a un menor consumo de alcohol o de bebidas con menos alcohol”, explicó a Económicas Bariloche la secretaria de Vitivinicultura de Río Negro, Mariana Cerutti.
Con una experiencia sólida en la industria y una relación afianzada con los productores rionegrinos, Cerutti observa las tendencias de cerca junto al sector.
Indicó que en un futuro no tan lejano la producción de la provincia deberá incorporar la tecnología y capacidad para “desalcoholizar”.
La diferencia
“El vino sin alcohol no significa un jugo fermentado. Es un vino que se produce de manera normal, habitual, y se lo envía a una elaboración con tres procesos, que básicamente lo que hacen es separar el alcohol, los aromas y el líquido”, detalló.
Con el alcohol por un lado, los aromas por otro y el líquido aparte, se termina agregando el aroma a ese líquido, para obtener el vino sin alcohol.
“En Argentina existen ya algunos espumantes y creo que es imperioso que podamos hacerlo en Río Negro y en todos lados, porque es como la puerta de entrada para exportar, sobre todo para los países nórdicos, que consumen muchas bebidas alcohólicas y marchan a reducir el porcentaje de alcohol”, agregó.
Hábitos y preferencias
Destacó que Argentina acompaña al mundo con el cambio de hábitos y avanza con la producción de “vinos livianos”, con poco grado alcohólico.
“Ya es raro que las bodegas se pongan a hacer vinos de 13 o 14 grados, como era tradicional, y la tendencia apunta a vinos de 10 u 11 grados. Y con respecto a las otras bebidas, se están haciendo varias pruebas. La sidra, que es un producto que nos representa, cultural y tradicional de Río Negro, tiene 5 grados, lleva a otras bebidas”.
En ese sentido, destacó una nueva sidra de El Bolsón, que usa el hongo Llao Llao como fermentado. “Es una bebida muy refrescante, con un dejo de acidez, que es lo que se busca ahora, menos dulces. Y también se trabaja en kombuchas, en busca de opciones de bebidas con bajo grado alcohólico”, explicó.
Dijo que en cuanto a todo lo que es destilado, es más difícil pensar en bajar el alcohol. “Un gin tiene 45 grados, se podría hacer el mismo proceso de desalcoholización que el vino, pero dejaría también de ser una bebida como la que se busca con el gin”, acotó, en referencia a ostras industrias en auge en Río Negro.
Abrir la cabeza
Cerutti ve que para 2027, la industria del vino y las bebidas en Río Negro ya debería estar “aggiornándose”, pensar en incorporar nuevas máquinas -muy costosas-, tecnología y capacitación. Aunque a los enólogos no les convence este tipo de cambios.
"Elton John Zero - Blanc de Blancs", el vino del músico inglés
“Al productor tradicional le hace ruido porque creció en el vino. Los productores vieron siempre que se fermentó la uva y para ellos eso es el vino. Pero hay que abrir la cabeza, modernizarse y seguir avanzando. Alinearse con la tendencia mundial del vino, para no quedar fuera de los mercados”, consideró.
Indicó que Estados Unidos y Canadá son mercados en los que el consumo bajó, los importadores han ido desapareciendo y sobreviven los más fuertes. “Creo que es importante tener esta opción para entrar en el mercado. Hay mucha gente que dice que esto es una moda, yo creo que esto es un nicho que vino para quedarse y tenemos que poder estar ahí también”, sostuvo.
Tragos, bebidas y fermentos
Romina Eriksson es de El Bolsón, con raíces nórdicas, y entre otros oficios fue bartender por 15 años. En ese trabajo aprendió mucho sobre las bebidas y sus consumidores, notó un cambio de hábitos importante en Argentina y el mundo. Estudió e investigó fermentos, y experimentó de forma de ir acompañando la tendencia.
Hoy trabaja en Valkyria, destilería de gin de El Bolsón que por su calidad y diversidad se ubicó en el tope de las preferencias y comercialización regional, de la mano de Rodrigo Carbajal, célebre productor de enebro y del elixir irresistible.
Romina Eriksson y su marca Bebidas Mágicas
La joven bartender creó en 2023 su propia marca: Bebidas Mágicas. Avanzó en el conocimiento en distintas entidades y lugares, y realizó el año pasado estudios sobre análisis sensorial de la kombucha en Ipatec (laboratorio del Conicet a la vanguardia en levaduras, con singular éxito en la industria cervecera y gastronómica). Para conocer más del emprendimiento, está en Instagram como @bebidasmagicasnqn y tiene su página web.
Con su sello, produce la Kombucha Gemma, además de coctelería de autor, bebidas fermentadas con productos naturales, recetas creativas y más.
Kombucha Gemma
“En los últimos años, el mercado argentino ha sido testigo de un notable crecimiento en el consumo de bebidas sin alcohol y de baja graduación alcohólica. Esta tendencia responde a un cambio profundo en los hábitos de los consumidores, que buscan alternativas más saludables y equilibradas, sin sacrificar la calidad ni la experiencia social. El consumo ya no se trata solo de beber por beber, sino de disfrutar el momento con conciencia y bienestar”, describió a Económicas Bariloche.
Bajo alcohol y diversidad
Romina consideró que una de las “categorías más destacadas” es la de los vinos con 0% alcohol, que “buscan ofrecer una experiencia similar al vino tradicional sin alcohol”, lo que llevó al mercado argentino a una notable diversificación con nuevas opciones:
- Cervezas sin alcohol o de baja graduación, con perfiles más complejos y sabores refinados.
- Kombucha, una bebida milenaria que ha vuelto al mercado para quedarse. Originaria de Asia, la kombucha ha sido apreciada durante siglos por sus beneficios para la salud. En los últimos años, esta bebida fermentada ha experimentado un renacimiento global y está ganando popularidad en Argentina. Las marcas nacionales habilitadas de kombucha contienen menos de 0,5% de alcohol, lo que las hace aptas para jóvenes y personas que buscan disfrutar de una bebida saludable.
- Cócteles y aperitivos low alcohol, tanto en presentaciones listas para beber como en bares, que permiten disfrutar de una bebida sofisticada y refrescante.
- Mocktails, que están ganando terreno no solo por ser una opción sin alcohol, sino por la gran diversidad de recetas que están surgiendo. Ya no se trata solo de limonadas, sino de combinaciones más amplias y creativas a base de frutas, infusiones y otras alternativas. Este abanico de posibilidades permite a los consumidores elegir opciones cada vez más personalizadas y sofisticadas, ampliando las opciones para todos los gustos y ocasiones.
Transformación profunda
“El consumo de alcohol atraviesa una transformación profunda, impulsada por cambios culturales, sociales y de estilo de vida. Cada vez más personas, especialmente jóvenes, replantean su relación con el alcohol y optan por un consumo más moderado o directamente por alternativas sin alcohol. Uno de los principales motores de este cambio es la mayor conciencia sobre la salud y el bienestar. El cuidado del cuerpo, la calidad del descanso, el rendimiento diario y la salud mental ocupan hoy un lugar central en las decisiones de consumo. En este contexto, las bebidas de baja graduación se alinean con estilos de vida más activos y equilibrados”, explicó.
Agregó que a esto “se suma un cambio en la forma de socializar. El alcohol deja de ser un requisito para integrarse a un grupo o disfrutar de un encuentro. Se prioriza la experiencia compartida, el sabor y el momento, por sobre la cantidad ingerida. El disfrute ya no está asociado al exceso, sino a la elección”.
Seguridad y conciencia
Siguió enumerando razones. “Otro factor clave es la responsabilidad y el autocontrol. La mayor conciencia sobre la seguridad vial, el trabajo al día siguiente o las obligaciones cotidianas impulsa a muchos consumidores a elegir opciones que les permitan mantener el control sin resignar el aspecto social”.
Para Romina esto significa que el consumidor busca “libertad en el consumo: poder elegir qué beber, o no beber alcohol, sin presiones sociales”.
“En este nuevo escenario, las bebidas sin alcohol y de baja graduación acompañan una forma más flexible, consciente y personal de disfrutar”, afirmó.
Aseguró que no se trata de “una moda pasajera, sino un cambio cultural que está transformando la industria”.
“Esta evolución está abriendo nuevas oportunidades para marcas y productores que apuestan por la innovación, la calidad y la diversidad de sus ofertas. Las bebidas de baja graduación se posicionan como una opción atractiva para los consumidores que buscan disfrutar de momentos de socialización y libertad, sin necesidad de recurrir al alcohol”, aseguró.