Talentoso y triunfador
Aníbal, el chef que empezó como bachero y llegó al Plato de Oro en BALC 2025
El cocinero Aníbal Ramírez deslumbró a todos en la última edición de Bariloche a la Carta con su obra maestra: “Cordillera secreta”, un plato de cordero, morillas y langostinos, nube de ciprés, cous cous tostado, panacota de queso azul y fondo oscuro de cacao.
“Cordillera secreta”, Plato de Oro BALC 2025
Fue Plato de Oro del certamen culinario, superando por mucho a sus rivales, en un encuentro en el que también aclamaron a su entrada (“Lago untuoso”, con trucha patagónica, su agua de hierbas regionales) y postre (“Latitud 41ª - Bariloche en un plato”, una tarta de chocolate al 70%, condensada de fruta fina, viruta de almendras, crocante de merengue y merkén).
“Lago untuoso”, entrada con trucha, con la que participó el chef en BALC.
Aníbal sí puede decir que se hizo desde bien abajo y llegó lejos: nació en El Bolsón hace 34 años, y a los 15 comenzó su vida de cocina, trabajando como bachero en el restaurante de unos parientes. Desde entonces no paró, estudió y recorrió Sudamérica conociendo y aprendiendo las gastronomías éticas y regionales, trabajando en distintos lugares, hasta recalar y brillar en el restaurant Brazarte, del hotel Sheraton Bariloche.
“De a poquito fui metiéndome en la cocina, hasta cuando dije, ‘bueno, terminé el secundario, ¿qué hacemos?’ Y tuve la suerte de poder estudiar cocina y nunca más salí de ahí, nunca. Hoy en día es mi hábitat y mi vida, cocinando”, dijo a Económicas bariloche.
“Latitud 41ª, el postre.
Aníbal estudió en Celia - Escuela Integral Gastronómica y en el Instituto Mariano Moreno (ambas academias de la ciudad de Córdoba), luego de lo que volvió a El Bolsón por poco, para volver a la ruta gastronómica.
Viajó por el norte de Argentina, Perú, Bolivia y Chile, siempre por los caminos de la gastronomía. Vino después a Bariloche y empezó a trabajar en el hotel Llao Llao, con el entonces chef Ejecutivo Federico Domínguez Fontán, a quien tiene como uno de sus máximos referentes.
Cumplió un ciclo y fue en busca de nuevos horizontes. Los encontró de vuelta en Córdoba, en la Comuna de Villa Ciudad Parque, sobre el lago Los Molinos (Valle de Calamuchita).
“Ahí fui a inaugurar la cocina y el servicio de gastronomía del barrio privado. Es el Gres Restaurante, una cocina hermosa, la más moderna en la que trabajé, con el equipamiento más avanzado que se puede tener en el mundo. La asesoraba el chef cordobés Mauricio Giovanini (Messina Restaurante, Marbella), con una estrella Michelin”, relató.
Aníbal con el plato ganador
En Córdoba, Aníbal se convirtió en padre. “Y tocó volver”, dijo, y desde hace un año y medio regresó a Bariloche y se encontró al chef Fontán al frente del restaurante del Sheraton. “Me recibió con los brazos abiertos, me dijo que necesitaba a alguien ahí” y así se convirtió en su sucesor y chef Ejecutivo de Brazarte.
“Pasé por todos lados de la gastronomía, desde chico. Estuve en la parte fría, la dulce, mucha parrilla y mucha brasa, muchos fuegos. Hasta el día de hoy que me sigue el fuego (señala el hermoso asador de Brazarte, a la vista del salón). Así que siempre más que nada con eso”, definió.