Chocolaterías

Frantom y su aporte a la Fiesta Nacional del Chocolate

Cada Semana Santa, Bariloche se convierte en la capital del chocolate, con miles de visitantes que llegan para disfrutar de una de las celebraciones más emblemáticas de la ciudad. Detrás de ese evento que hoy forma parte de la identidad turística local hay una historia de trabajo colectivo impulsada por la Cámara de Chocolateros de Bariloche, con el acompañamiento del EMPROTUR, la Municipalidad de Bariloche y el Gobierno de Río Negro.
jueves 02 de abril de 2026
Gabriel Di Tullio, creador y dueño de la Chocolatería Frantom
Gabriel Di Tullio, creador y dueño de la Chocolatería Frantom

Cada Semana Santa, Bariloche se convierte en la capital del chocolate, con miles de visitantes que llegan para disfrutar de una de las celebraciones más emblemáticas de la ciudad. Detrás de ese evento que hoy forma parte de la identidad turística local hay una historia de trabajo colectivo impulsada por la Cámara de Chocolateros de Bariloche, con el acompañamiento del EMPROTUR, la Municipalidad de Bariloche y el Gobierno de Río Negro.

En ese marco, Gabriel Di Tullio, dueño y creador de Chocolatería Frantom, destacó la importancia que tiene el evento tanto para la industria como para la comunidad. Según explicó, cada edición de la fiesta incorpora nuevas propuestas que buscan seguir sorprendiendo al público y consolidar el crecimiento de una celebración que ya forma parte de la identidad de la ciudad.

“Estamos con mucha expectativa como todos los años porque la fiesta va evolucionando a través del tiempo. Siempre con novedades y atracciones para el público, que en este caso va a ser este show aéreo con calidad y nivel internacional, sin dejar de lado lo que se viene haciendo años atrás”.

Di Tullio remarcó que la celebración cumple además un rol importante en la promoción del sector chocolatero y en el movimiento turístico que genera en la ciudad. “La fiesta se sostiene como un gran evento promocional de la industria. Es un esfuerzo muy grande del EMPROTUR, del municipio y de los chocolateros, pero también es una fiesta que tracciona en un momento del año muy particular, que es el último fin de semana largo antes de las vacaciones de invierno”.

En ese sentido, señaló que la celebración moviliza especialmente al turismo regional y de cercanía, además de generar movimiento en distintos sectores de la economía local. “Es una fiesta que atrae mucho a la gente del valle y al turismo de proximidad. Pero no es solo un evento pensado para quienes visitan la ciudad: también es una celebración para los barilochenses”.

Para el referente de Frantom, el evento también tiene un significado especial para quienes forman parte del sector, no solo desde lo empresarial sino también desde el trabajo cotidiano que sostiene la producción. “Es una fiesta de quienes hacen posible esta industria. De los trabajadores, que la sienten como una oportunidad para mostrarle a la comunidad el trabajo que realizan todos los días”.

Di Tullio también puso en valor la coordinación entre las chocolaterías de Bariloche, que permite organizar una celebración de gran escala a pesar de la competencia natural entre las empresas. “Es una fiesta que no se podría hacer sin la sinergia entre el EMPROTUR, la Municipalidad de Bariloche y la provincia de Río Negro y los chocolateros”.

Uno de los momentos más emblemáticos del evento es la tradicional barra gigante de chocolate, cuya elaboración requiere una logística y coordinación muy precisas entre las distintas chocolaterías. “En el caso nuestro, que nos toca la barra de chocolate y toda la puesta en escena para hacer en poco tiempo esa cantidad de kilos de chocolate que son el centro de la fiesta, implica una coordinación y un alineamiento entre todos y una división de tareas que logramos porque estamos trabajando con el mismo objetivo común”.

El presente de Frantom y los desafíos del sector

Más allá de la fiesta, Di Tullio también se refirió al presente de la industria chocolatera en Bariloche, en un contexto económico que presenta desafíos para muchas empresas del país.

Según explicó, el sector atraviesa una etapa compleja, aunque mantiene expectativas positivas hacia adelante. “La industria en el caso nuestro está golpeada, como todas las industrias del país, pero el chocolate de Bariloche no deja de ser el souvenir o el regalito que cada visitante se lleva cuando vuelve después de visitar la ciudad”.

A pesar de ese escenario, el empresario se mostró optimista respecto al futuro del sector. “Somos optimistas y creemos que es una situación coyuntural de la economía nacional que va a poder modificarse en el corto plazo”.

En el caso particular de Frantom, Di Tullio explicó que la empresa mantiene una fuerte dependencia del movimiento turístico, algo que caracteriza a gran parte de las chocolaterías de la ciudad. “Frantom está como todas las empresas que dependen mucho del sector turístico. Valoro mucho el trabajo que está haciendo el EMPROTUR y el municipio para lograr llegar a las temporadas con una cantidad de pasajeros representativa”.

De cara a la celebración de Semana Santa, el referente chocolatero invitó a residentes y visitantes a participar de la fiesta que se desarrollará durante varios días en el centro de la ciudad. “Como todos los años es una fiesta totalmente gratuita para la familia, con un montón de eventos muy interesantes a lo largo de los días que dura”.

De la Fiesta Nacional del Chocolate participan las chocolaterías Frantom, Rapa Nui, Mamuschka, Del Turista, Riche Patagonia y Tante Frida, que cada año aportan su trabajo y sus productos para una celebración que se ha convertido en una de las tradiciones más queridas de Bariloche.