2026-03-15

Impuestos y seguridad vial

Adiós a la RTO anual para autos nuevos: Río Negro no debe repetir el error de Buenos Aires

El ex diputado nacional y asesor de Walter Cortés, Agustín Domingo, presenta su opinión en esta columna exclusiva para Económicas Bariloche, y apoya las reformas del gobierno nacional a la ley de RTO o VTV. Lo considera un avance nacional hacia la desburocratización, y reclama destinar más recursos federales a la seguridad vial.

Por Agustín Domingo

La reciente ratificación por parte del Gobierno nacional, a través del Decreto 139/2026, de las reformas introducidas en 2025 al sistema de Revisión Técnica Obligatoria (RTO o VTV) representa un paso positivo hacia la desburocratización y la reducción de costos innecesarios para los ciudadanos. Estas modificaciones, que extienden los plazos de verificación y abren el mercado a más prestadores, merecen ser adoptadas con rapidez en todas las provincias para alinearlas con la realidad del parque automotor y las verdaderas prioridades en materia de seguridad vial.

Los cambios clave que incluye son:

  • Para vehículos 0 km, la primera revisión pasa de 3 a 5 años desde el patentamiento.
  • Para autos de entre 5 y 10 años de antigüedad, la periodicidad se extiende a cada 2 años (en lugar de anual).
  • Se flexibiliza la habilitación de talleres, permitiendo que concesionarias, talleres mecánicos con equipamiento adecuado y otros prestadores calificados puedan ofrecer el servicio, rompiendo con la exclusividad anterior que genera listas de espera eternas y precios elevados.

Vehículos modernos: menos riesgo, menos revisiones innecesarias. La verdadera causa de los accidentes viales

Estos ajustes son razonables y necesarios. Los vehículos modernos incorporan estándares de fabricación mucho más altos en seguridad y durabilidad. Exigir revisiones frecuentes en modelos recientes representa una carga burocrática y económica injustificada, sin que exista evidencia de que el riesgo de fallas mecánicas sea significativo en ellos.

Además, las estadísticas de siniestralidad vial en Argentina son claras: el factor humano (exceso de velocidad, distracciones, consumo de alcohol y conducción imprudente) explica alrededor del 90% de los accidentes fatales. Las fallas mecánicas o desperfectos técnicos representan un porcentaje muy bajo, inferior al 2% según múltiples informes de la Agencia Nacional de Seguridad Vial y organizaciones como Luchemos por la Vida. No hay datos que justifiquen mantener un sistema rígido y costoso cuando el impacto real en la prevención de siniestros es marginal.

En este contexto, la inversión pública debería redirigirse hacia medidas con mayor retorno en vidas salvadas:

  • Mejora urgente de la infraestructura vial (rutas en mal estado, señalización deficiente, iluminación).
  • Controles efectivos de velocidad (radares, fotomultas bien distribuidas).
  • Fiscalización rigurosa de alcoholemia y consumo de drogas al volante.

Conclusión: Río Negro debe elegir el camino opuesto al de Buenos Aires

En Río Negro, con un parque automotor en crecimiento y rutas extensas, donde la RTO sigue siendo obligatoria con plazos más estrictos y un número limitado de plantas habilitadas (con costos que superan los 60.000 pesos para autos medianos), urge una adhesión rápida a estas reformas nacionales y así reducir trámites obsoletos que no salvan vidas pero sí encarecen la movilidad. La provincia ya está adherida a la Ley de Tránsito 24.449, pero debe adoptar los nuevos criterios para reducir burocracia, bajar costos para los ciudadanos y bajar la frecuencia de un trámite que, en la práctica, no ha demostrado ser clave para evitar accidentes.

La flexibilización de la RTO no es un retroceso en seguridad; es una medida de racionalidad que alivia al bolsillo de los argentinos sin comprometer la integridad vial. Mientras la Provincia de Buenos Aires, bajo la gestión de Axel Kicillof, ha rechazado adherir a estos cambios —manteniendo el esquema rígido de revisiones anuales y controles exclusivos, priorizando aparentemente recaudación, intereses sectoriales y cuestiones políticas sobre el alivio a los contribuyentes—, Río Negro debería seguir exactamente el camino inverso: adherir de manera rápida y decidida a la reforma nacional.

Es hora de priorizar lo que sí funciona: inversión en rutas seguras y fiscalización efectiva del conductor, no revisiones masivas de dudosa utilidad. Río Negro tiene la oportunidad de liderar en sentido común; que no la deje pasar.

 

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