Bombardeos
Irán confirma la muerte de Alí Khamenei y promete una "venganza histórica" tras ataques de EE. UU. e Israel
Las autoridades de la República Islámica de Irán confirmaron este domingo el fallecimiento del ayatolá Alí Khamenei, quien fuera el Líder Supremo del país desde 1989. La muerte se produjo durante una serie de bombardeos conjuntos ejecutados por Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en Teherán, incluyendo el complejo residencial del mandatario.
El presidente estadounidense fue el primero en anunciar el deceso, calificando a Khamenei como una de las figuras más influyentes y controvertidas de la región. Según informes de inteligencia, el ataque ocurrió el sábado durante una reunión de alto nivel, resultando también en la muerte de varios jefes militares y asesores directos.
Ante el vacío de poder, Irán activó el artículo 111 de su Constitución para conformar un Consejo de Liderazgo Provisional. El cuerpo está integrado por el ayatolá Alireza Arafi, el presidente Masoud Pezeshkian y el jefe del Poder Judicial, Gholam-Hossein Mohseni-Eje'i, quienes gestionarán el Estado hasta que la Asamblea de Expertos elija un sucesor definitivo.
La Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC) declaró un estado de luto nacional por 40 días y calificó el hecho como un "martirio". En un comunicado oficial, el organismo militar prometió una "venganza destructiva" y el inicio de la operación ofensiva más intensa en la historia de la nación contra intereses occidentales.
Horas después de la confirmación, se registraron las primeras represalias con lanzamientos de misiles y drones hacia bases militares estadounidenses en el Golfo Pérsico y puntos estratégicos en Israel. El presidente Pezeshkian afirmó que vengar la muerte de Khamenei es un "deber legítimo" y una respuesta necesaria ante la agresión.
La escalada bélica ha generado un impacto inmediato en la región, con cierres de espacios aéreos y alertas máximas en los países vecinos. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) se adjudicaron la precisión del ataque y aseguraron que la eliminación de la cúpula iraní era fundamental para desarticular planes operativos en curso.
En las calles de Teherán se reportó una fuerte presencia de las fuerzas de seguridad para contener posibles disturbios. Mientras sectores partidarios del régimen salieron a manifestar su dolor y exigencia de represalias, fuentes internacionales indicaron movimientos de incertidumbre en diversos puntos de la capital.
El Consejo de Seguridad de la ONU fue convocado de urgencia para intentar mediar en el conflicto y evitar una guerra regional a gran escala. Sin embargo, la retórica de Teherán y Washington sugiere que las hostilidades continuarán en los próximos días, con el foco puesto en la seguridad de las fronteras.
El nombramiento de Alireza Arafi como figura central del consejo transitorio busca dar una señal de continuidad ideológica. Arafi, director de los seminarios de Qom y miembro del Consejo de Guardianes, representa la línea más conservadora del clero iraní, lo que anticipa una postura inflexible en las decisiones inmediatas.
La muerte de Khamenei marca el fin de una era política de más de tres décadas y abre un periodo de incertidumbre total sobre la estabilidad de Oriente Medio. La comunidad internacional sigue con atención la sucesión del poder y el impacto que este evento tendrá en los mercados energéticos globales.