2026-08-21

La historia detrás del emprendimiento Vasito Café

Cristian Uribarri emprendió en distintos rubros, pero hubo uno que se hizo viral en redes sociales antes incluso de existir. Hoy, ya a un mes de abrir su propio café, se convirtió en el lugar elegido por muchos. 

Cristian Uribarri tiene 35 años y es barilochense. Vive en el barrio Levalle junto a su familia y, a lo largo de la vida, intentó emprender negocios propios en distintos rubros porque, según contó, la suerte nunca estuvo de su lado en lo que a trabajos en relación de dependencia respecta. Y si bien muchos de sus proyectos no prosperaron, uno, se viralizó en redes sociales antes de convertirse en realidad: el Vasito Café. 

“Siempre quise emprender, tener lo mío propio. Hice pizzas, sanguchitos de miga, lavé autos… siempre en Bariloche,siempre dije: “Me voy a quedar acá porque es mi lugar”, señaló el joven. 

Antes de la idea del café, había comenzado a trabajar en el proyecto de proveer de papas cortadas a restaurantes y hoteles, pero la adquisición de la maquinaria implicaba una inversión que no pudo afrontar y desistió.

“Yo tengo mis viejos, que son grandes, son mayores, tengo mi hermano discapacitado, mi viejo, que es un alcohólico recuperado, y ya son grandes y no los podía dejar, no me podía ir, así que decidí cuidarlos y yo dije, bueno, busco la manera de hacer con lo que tengo” relató.

Con todo esto, meses atrás, surgió una nueva idea. Un café de calidad para la gente del Alto de Bariloche. Un foodtruck o puesto en el que ofrecer servicio de cafetería para vecinas, vecinos y gente que trabaja a diario por la zona. 

Todo lo que emprendió, Cristian lo contaba a través de sus redes sociales y la gente comenzó a conocerlo hasta que, por esas cosas del algoritmo, un video se hizo viral y cada vez más personas estaban atentas a sus avances, sus novedades y cómo iba el nuevo proyecto.

“Yo conté que iba a hacer lo de las papas y tuvo muchas reproducciones. Después conté que no pude porque no llegué con la plata, pero que iba a empezar a lavar autos y la gente me acompañaba”, contó.

A lo largo de su vida, con trabajos y emprendimientos, intentó ahorrar todo lo que pudo. Esto le sirvió como puntapié para iniciar su propio emprendimiento, aunque destaca que la decisión también fue un riesgo. 

Finalmente, todo tomó forma. Cristian soñó con un puesto especial, no un carro más, sino uno que tuviera identidad propia y así surgió la idea de darle forma de un vaso de café, del mismo que adoptó luego el nombre. 

Con ayuda de amigos, conocidos y familiares, el emprendimiento comenzó a convertirse en realidad y allí, en Beschtedt y La Paz, construyeron un puesto con la perfecta forma de un vaso cafetero, donde ahora, de lunes a sábados, ofrece el más rico café y algo para acompañarlo. 

Al no venir del mundo del café, todo era nuevo para Cristian, pero ahí también surgió la solidaridad y el apoyo de la comunidad y desde Ristretto Café le dieron una mano con un curso de barista, para que aprenda las técnicas y los secretos de esta preparación. 

Cristian confía en que su historia y poder visibilizar todo lo que atravesó para llegar donde está, lo ayudó a conectar con la gente y esto se tradujo en el apoyo que recibió no solo desde el primer día en que abrió las puertas del café, sino desde antes incluso.

“Gracias a Dios se dio por fin, después de tanto persistir, que me costó mucho trabajo; muchas cosas negativas me pasaron, fracasos, que después me doy cuenta de que no fueron fracasos, sino... aprendizajes”, remarcó el joven.

Te puede interesar