2026-06-28

El Riesgo Oculto de la Transición Energética: Análisis Forense del Embalamiento Térmico en Baterías de Ion-Litio

Por Néstor Vidal - Investigador Forense - Miembro suscripto al programa del Instituto Nacional de Justicia (NIJ) del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.

La proliferación de la electromovilidad —desde monopatines y bicicletas eléctricas (e-bikes) hasta sistemas de almacenamiento a gran escala— ha transformado la infraestructura urbana. Sin embargo, esta transición energética trae consigo un desafío de seguridad pública y corporativa de primer orden. Los servicios de emergencia globales están encendiendo las alarmas ante un incremento exponencial de siniestros vinculados a celdas de energía.

Para comprender la magnitud del problema, basta observar la estadística internacional reciente, el cuerpo de bomberos de la ciudad de Nueva York (FDNY) reportó una media de entre 250 y 280 incendios anuales provocados por micromovilidad eléctrica entre 2022 y 2025. En Londres, las cifras marcan 206 incidentes similares solo en 2025, mientras que en Cataluña los reportes oficiales indican la ignición de un patinete eléctrico cada diez días.

Frente a esta realidad, el sector comercial, hotelero y asegurador de nuestra región no puede permanecer ajeno. La prevención exige comprender el fenómeno fisicoquímico que domina estos escenarios: el embalamiento térmico o thermal runaway.

La Física del Embalamiento Térmico

Desde la perspectiva de la accidentología y la ingeniería del fuego, un incendio de baterías de ion-litio no es un fuego convencional; es una reacción química exotérmica incontrolada y autosostenida.

El thermal runaway ocurre cuando la tasa de generación de calor dentro de una celda supera la capacidad del sistema para disiparlo. Los desencadenantes (o estresores) son variados y se clasifican en tres categorías forenses:

  1. Abuso mecánico: Impactos, perforaciones o deformaciones que rompen los separadores internos de la celda.
  2. Abuso eléctrico: Sobrecargas prolongadas o descargas profundas que generan dendritas (estructuras metálicas microscópicas) capaces de perforar el separador, provocando un cortocircuito interno.
  3. Abuso térmico/ambiental: Condiciones extremas de calor o humedad sostenida que degradan la química interna.

Es imperativo establecer que no todas las baterías reaccionan con la misma violencia. El comportamiento dinámico frente al embalamiento térmico está dictado por su composición química. Arquitecturas como NCA (Níquel Cobalto Aluminio) o NMC (Níquel Manganeso Cobalto) poseen altas densidades de energía, pero mayor inestabilidad térmica en caso de fallo. Por el contrario, químicas como LFP (Litio Hierro Fosfato) o LTO (Óxido de Titanato de Litio) ofrecen un perfil de seguridad superior frente a la ignición espontánea, un factor clave al momento de evaluar el riesgo de un equipo.

El Desafío Táctico: Un Fuego que Respira sin Oxígeno Ambiental

La complejidad pericial y de extinción de estos incendios radica en que, una vez iniciado el thermal runaway, la descomposición de los óxidos metálicos del cátodo libera oxígeno molecular. En otras palabras, la batería genera su propio comburente, permitiendo que el fuego arda con extrema violencia incluso en entornos confinados o bajo el agua, propagándose por transferencia de calor a las celdas adyacentes de manera inexorable.

Hoy en día, no existen estrategias de extinción cien por ciento efectivas para detener el proceso químico una vez desencadenado; el objetivo táctico pasa a ser el control de daños. Los extintores convencionales de polvo químico seco (clase ABC) son completamente ineficaces, ya que no poseen capacidad de enfriamiento.

Normativas Internacionales y Mitigación del Riesgo

La Asociación Nacional de Protección contra el Fuego (NFPA, por sus siglas en inglés) establece que el agua sigue siendo el agente más eficiente para absorber el calor de la reacción. Para los Sistemas de Almacenamiento de Energía en Baterías (BESS), la norma NFPA 855 exige que los recintos estén protegidos con redes de rociadores automáticos bajo el estándar NFPA 13. Se admiten tecnologías alternativas (agua nebulizada, CO2 o agentes encapsuladores específicos) únicamente si han superado pruebas rigurosas a escala real para estos riesgos específicos (como los protocolos de FM Global mediante su Data Sheet 5-33).

A pesar de estos avances, existe un vacío regulatorio respecto al ciclo de vida integral de estas baterías, desde su manufactura hasta su disposición final. Para subsanar esto, los comités técnicos internacionales se encuentran actualmente en pleno desarrollo de la futura norma NFPA 800 (Código de Seguridad de las Baterías), la cual sentará las nuevas bases legales y arquitectónicas para su manejo.

La electromovilidad es el presente, pero el empresariado local debe auditar sus instalaciones y actualizar sus protocolos de seguridad. Comprender la ciencia detrás del riesgo es el único camino para garantizar un desarrollo tecnológico seguro y sustentable. -

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