El Bolsón
Trufas del Mallín Ahogado: producción, turismo y gastronomía
Hace 13 años, Jorge Bortolato y Adrián Piris comenzaron con un pequeño experimento en el Valle del Río Negro: plantar trufas negras de invierno y blancas de verano para ver cómo se desarrollaban en suelo patagónico. Hoy, Trufas del Mallín Ahogado es uno de los cuatro establecimientos truferos que operan en la provincia y una referencia del sector.
"A medida que fueron pasando los años conseguimos la primera cosecha y desde allí trabajamos constantemente en la mejora de nuestra producción", describe Bortolato, quien destaca el valor comercial del producto: "te da una posibilidad que no da ningún otro cultivo, que es un buen valor de venta".
El emprendimiento proyecta además una sala de degustación para abrir al turismo, aprovechando el entorno cordillerano donde está emplazado.
La actividad trufícola en Río Negro cuenta con respaldo institucional: el COFECyT, la Agencia RN Innova y el CIEFAP trabajan junto a los productores de Choele Choel, Mallín Ahogado, Villa Regina y Cipolletti para favorecer el desarrollo del sector.
El cultivo exige paciencia. Humberto Castro, pionero en Choele Choel, lo resume con precisión: "la primera trufa aparece aproximadamente a los 10 años, pero a partir de ese momento la producción empieza a crecer". La cosecha ocurre en julio, agosto y septiembre, y requiere perros entrenados para detectar los hongos a entre 10 y 15 centímetros bajo tierra.
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