2026-02-01

Centenario

La atrapante historia de El Bolsón, en la reseña del intendente Bruno Pogliano

El miércoles la localidad comarcal rionegrina cumplió 100 años y su historia está plagada de curiosas anécdotas. Como las dos veces de su creación que el Estado nacional no reconoció, las dos veces que casi termina en territorio chileno. O la declaración de Independencia de la República de El Bolsón, cruelmente reprimida por la temida Policía de Frontera, y el plesiosaurio “robado” por Bariloche con el Nahuelito. El incendio de la Confluencia, un dolor que aún quema, y la conmovedora perlita de

El intendente de El Bolsón, Bruno Pogliano, lleva diez años de gobierno comunal, goza del cariño del pueblo, y no debe haber tenido mejor momento en la función pública que los días de celebración del Centenario, que se dio el miércoles 28 de enero.

Los eventos comenzaron el domingo 24, pero se intensificaron en la previa del martes 27, con un recorrido con paradas históricas por el Camino de los Pioneros, del que participó también el gobernador Alberto Weretilneck, y el inicio de la vigilia a puro baile folklórico, primero, y luego música tropical, rock y bailantera (hasta con chamamé) de la mano de los Bolsónicos, una banda local que hizo vibrar a la multitud desde la caída del sol hasta entrada la madrugada.

La cuenta regresiva y la explosión del cumpleaños a la medianoche fue apenas una entretenida pausa en el baile, en el que Gobernador e Intendente cortaron la inmensa torta, los chicos soplaron las velitas, y Pogliano con colaboradores repartieron las deliciosas porciones entre la multitud.

El plato fuerte del Centenario llegó el domingo, con un acto central protocolar en el que distinguieron a 46 vecinos y viejos pobladores, y estrenaron la bandera de El Bolsón con abanderados por un año. Por la tarde, la ceremonia continuó con la actuación de Martié Berbel y su hijo Traful, con dos canciones conmovedoras: “Viejo Valle Nuevo” (de Marcelo Berbel), designado tema oficial de El Bolsón, y “Viento sureño” (música de Traful), que entre otras cosas refiere a los incendios. El cierre del acto llegó con un desfile multitudinario en la avenida San Martín.

Marité y Traful Berbel

 

La historia así contada

Bruno Pogliano eligió dedicar la mayor parte de su discurso a una entretenida reseña de la historia de El Bolsón, de matices sorprendentes.

Relató cómo los propios vecinos armaron una línea de tiempo documentada, consignando desde el poblamiento de pueblos originarios -con vestigios de tehuelches nómades de hace 11.500 años- hasta años recientes.

“Nunca ví este sentimiento de pertenencia en El Bolsón”, expresó Pogliano, para relatar la historia.

El cuento del pueblo se remonta a los caminantes, jinetes y carretas que por 1880 se adentraban para llevar el poblamiento desde El Manso y desde Epuyén, hacia el “impenetrable” valle del Azul.

Límites

“La primera foto, de 1895, de Hans Steffen, que vino con la Comisión de Límites, y menos mal no le hicieron caso, sino estaríamos en Chile ahora y El Bolsón estaría atrás del Piltriquitrón”, dijo, agregando que la frontera se inclinó para el lado de las negociaciones de Francisco P. Moreno, compañero del alemán y Lucas Cárdenas en el mismo grupo.

Pogliano relató que en 1806, un tal Martínez de Hoz, del gobierno central del país, con autoridad directa sobre este Territorio Nacional que luego sería la provincia de Río Negro, quiso vender el territorio a una empresa de Chile. Hube y otros presentaron una férrea oposición. “Fue la segunda vez que se ratificó que este lugar es argentino”, sostuvo.

La primera foto, de 1895

 

“Valle Nuevo” y “Bolsón”

Todas las referencias de la época germinal referían a su vida en el Valle Nuevo, primera denominación del pueblo. “Esta canción es de Marcelo Berbel, la cantamos por primera vez en una Fiesta del Lúpulo, en los años ’50, y desde ahí quedó para siempre en nuestro repertorio”, dijo luego de cantar “Viejo Valle Nuevo” con su hijo Traful, y conmover a todos hasta las lágrimas.

Allá es donde ocurrió la etapa fundacional. Con Martin Sheffield persiguiendo a Butch Cassidy y Sindance Kid por las recompensas que ofrecían en EEUU, pero trasmutando su ambición por la de encontrar oro en Arroyo Las Minas (hoy El Hoyo, Chubut), y quedarse a vivir en el paraíso. Así se emparejó con María Santos Pichún, con quien tuvo una amplia descendencia.

El perito Moreno, recorriendo a caballo la Patagonia

 

Plesiosaurio robado

Hubo una historia que pobló la literatura regional, entretuvo en especial a la joven Bariloche de entonces, y llegó nada menos que a la portada del New York Times, por la que el presidente Franklin Roosevelt reclamó un pedazo y vino a buscarlo luego de dejar la función pública en una complicada expedición desee Chile. Fue otra vez Steffen el protagonista: le mandó a su amigo Clemente Onelli (director del Zoológico de Buenos Aires) una carta asegurándole que vio un plesiosaurio en una de las lagunas de la zona, probablemente el lago Epuyén, lo que llevó a otra comisión exploradora, esta fallida.

“Después, Bariloche adoptó la historia, y se quedó con el Nahuelito”, lamentó el Intendente.

¿Qué fue de Otto Tipp?

Célebre es la historia de Otto Tipp, inmigrante alemán llegado desde Chile, aunque con aspectos por investigar, con algunos matices alegres y otros trágicos.

Dijo el Intendente que fue en su casa “La chilenita” donde entre otras cosas trascendentes, fabricaba cerveza. Cuando terminaba una cocción y estaba para servirla, levantaba una bandera blanca para que todos se enteren y concurran a beberla.

Allí también se juntaban los vecinos para resolver las cosas del pueblo. En una de esas tertulias, cansados de las postergaciones del gobierno central, decidieron crear la “República de El Bolsón”. Tal vez fue en contexto de alcohol y celebración, pero no: el país estaba en medio de litigios con Chile por diferendos de límites y la ocurrencia bolsonera terminó mal. El gobierno mandó a la Policía de Frontera, comandada por un temible represor, que comenzó a batir desde El Manso al sur, torturando a los vecinos preguntándoles por los subversivos. Hasta que llegaron al paraje liberado y comenzaron a sembrar el terror, primero entre los “ministros”, hasta capturar a Otto Tipp. “Lo pasearon esposado ante los vecinos y nunca más se lo volvió a ver”, recreó Pogliano. Tal vez el futuro despeje las versiones.

Los rebeldes, con Otto Tipp, en "La chilenita"

 

Un nombre, tres relatos

Pogliano contó que el origen del nombre que perduró, El Bolsón, del pueblo tiene tres versiones.

La primera se refiere a la familia Hube, asentada en Bariloche y el Valle Nuevo, que para comunicarse desde el norte hasta el asentamiento dejaba un “bolsón” en Los repollos, donde debían dejar lo que sea para un lado y otro.

La otra, a los galeses que iban desde el sur, y dejaban un bolsón colgado de un ciprés para guardar los víveres en lugar seguro, evitando que sean pisoteados por caballos y carros que transitaban por el lugar.

La otra, de un relato del soldado Remigio Bosch, integrante de las tropas del general Conrado Villegas, que se había perdido en la espesura tratando de regresar a Bariloche, y comentó que el lugar “es un bolsón”, una expresión castrense para un elemento para cargar muchas cosas.

Una fundación, tres intentos

También hubo tres intentos de crear formalmente El Bolsón. En los dos primeros, los vecinos crearon una comisión de fomento, para resolver problemas y planificar mejor el pueblo incipiente. Ni en 1919 ni en 1921, lograron hacer que los representantes enviados por el gobierno nacional lo reconozcan formalmente.

Fue recién el jueves 28 de enero de 1926, en una famosa reunión de vecinos en la casa de Azcona de la que tomó el nombre la comisión, cuando el grupo fundó El Bolsón, y designó a sus autoridades, encabezadas por Pedro Ponce. Recién ahí el presidente Marcelo T. de Alvear rubricó la creación. Pero no todo fue tan fácil, el presidente de la Comisión de Gobierno, decidió mudarse a Lago Puelo enseguida, y debió ser reemplazado por Cándido Azcona, luego sucedido por Santurnino Fernández (primer juez de Paz), las primeras autoridades municipales formales. Afinando la institucionalidad, Mario Márquez fue el primer Intendente, en la gobernación de Río Negro a cargo de Edgardo Catello.

 

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