2025-07-02

Temporada 2025

Así se fabrica el invierno en Catedral: el trabajo invisible detrás de la nieve técnica

Mientras la ciudad duerme, un equipo técnico desafía las bajas temperaturas para fabricar nieve artificial en el centro de esquí más emblemático del hemisferio sur. Cómo funciona esta tecnología, qué condiciones se necesitan y por qué es clave para asegurar la temporada en tiempos de cambio climático.

En la cima del Cerro Catedral, el invierno no solo llega con las nevadas: también se construye, cañón por cañón, noche tras noche. Desde mayo y en jornadas que comienzan mucho antes de que abran las pistas, un equipo de técnicos trabaja a contrarreloj para fabricar nieve artificial, una tarea esencial en la planificación de la temporada invernal.

“Muchos creen que solo se necesita frío, pero no es tan simple”, explica Patrick Peintner, responsable del área de nieve técnica en Catedral Alta Patagonia. Para que los cañones funcionen, se necesita un “bulbo húmedo” inferior a -2°C, una medida que combina temperatura y humedad relativa. A veces, aunque el termómetro marque cifras bajo cero, la alta humedad impide la producción.

“Es un equilibrio delicado. A veces parece frío, pero si hay mucha humedad, no se puede fabricar”, cuenta. Cada noche, el equipo analiza datos meteorológicos en tiempo real para decidir cuándo activar las máquinas.

Actualmente, el centro de esquí cuenta con 40 cañones distribuidos entre la base del cerro y la pista Cascada, uno de los circuitos preferidos por esquiadores intermedios. Esta red cubre unas 12 hectáreas y permite fabricar una nieve de alta densidad: entre 8 y 9 veces más compacta que la natural, lo que la hace más resistente al sol, la lluvia y al paso constante de los esquiadores.

La producción se organiza en tres campañas clave: la primera inicia en mayo, antes de que abra la temporada; la segunda en junio, y la tercera en agosto, para reforzar el manto en zonas estratégicas como la base, el área de principiantes y la pista Cascada.

Este año, ya se fabricaron 15 mil metros cúbicos de nieve, el 8% del total proyectado. Esa producción permitió abrir pistas básicas y garantizar condiciones óptimas para los primeros visitantes del invierno. “Durante la temporada fabricamos entre 200 y 400 horas de nieve. Buscamos llegar a un metro acumulado en los sectores más transitados”, detalla Peintner.

¿Cuánta nieve hay hoy?

Hasta el momento, ya se fabricaron 15 mil metros cúbicos de nieve: un 8% del total proyectado. Esa producción permitió abrir la base, habilitar pistas para principiantes y preparar Cascada para quienes buscan más recorrido y fluidez en el esquí.

Detrás de cada viraje hay un esfuerzo que permanece invisible para la mayoría. Operarios y técnicos se mueven entre cables, válvulas y temperaturas extremas, en turnos nocturnos que garantizan que cada mañana, las pistas estén listas. “Es un trabajo silencioso, pero se nota en la calidad de la experiencia”, asegura Patrick.

En un contexto de cambio climático, donde la nieve natural es cada vez más impredecible, la producción artificial se transformó en una estrategia clave para sostener la actividad. La nieve, ahora, no solo depende del cielo: también se fabrica con ciencia, tecnología y pasión por el invierno.

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