Rudolf, una novedosa propuesta gastronómica en la ciudad
Hace poco más de tres años, Diego Ferrari viajó a Europa y en Bélgica precisamente, vivió casi una epifanía que este verano convirtió en realidad en Bariloche: un lugar con una propuesta gastronómica distinta a todo lo que ya ofrecía la ciudad.
"Los waffles son el plato por excelencia en ese país, pero además vi un lugar que los ofrecía de manera diferenciada y me encantó, era en el único local en el que hacían fila”, contó Diego en diálogo con Económicas Bariloche.
Así, retornó al país con la idea firme de traer la propuesta y recrearla aquí. “Con mi hijo Tomás, nos pusimos en campaña de armar un negocio similar en la Costa, pero no se dio. Finalmente surgió lo del foodtruck y empezó a funcionar en distintas ferias y eventos de Buenos Aires”, relató.
El 2020 llegó con la pandemia y a pesar del éxito que tenía el foodtruck de Rudolf en la Capital, decidieron traerlo a Bariloche y ver cómo funcionaba. “Además, yo hacía casi cuatro años que estaba fuera de la actividad comercial, era como que me faltaba algo”, recordó.
“En plena pandemia, mientras estábamos todos viviendo esta historia, nos pusimos a pensar y a trabajar en algo que fuera viable durante todo el año”, contó. Así surgió abrir un espacio pero que sea distinto, no el clásico comercio del centro.
Lo que primero surgió como un foodtruck especializado en waffles, incorporó cafetería, sándwiches, helados artesanales. Todo en modalidad take away, especial para esta época donde las restricciones cambiaron algunos hábitos y costumbres.
Finalmente, Rudolf inauguró el 6 de febrero, una fecha especial para Diego. “Hace cuatro años recibí un trasplante de hígado y elegí ese día como una forma de agradecimiento: si no hubiese sido por ese trasplante, hoy no estaría acá”, reflexionó el hombre.
El local fue un éxito rotundo. Distinto, renovado, una galería a la que los barilochenses ya estábamos acostumbrados de pronto apareció con colores, delicias y otra fachada totalmente novedosa. “Se sintió como si el local hubiese estado siempre abierto”, sostuvo Diego.
Si bien los primeros días trabajaron fuertemente con el turismo, la apuesta siguió luego con el público local, que es el que concurre todo el año. “Para eso creamos también los martes de 2x1 en helados, para que los barilochenses puedan venir y probar el producto, conocernos y ver que son cosas hechas en el momento, que no tenemos nada guardado y congelado. Se elabora al ritmo en que se va consumiendo”, contó.
Diego explicó que, si bien muchas personas creen que el lugar se trata de una franquicia, es una novedad barilochense con intenciones de convertirse en franquicia para otros puntos del país. “Dese que abrió, ya tuve varias consultas para abrir otros Rudolf en otras provincias”, afirmó.
Si bien el horario está estipulado entre las 7,30 y las 00, actualmente se adaptaron a las medidas sanitarias por lo que permanece abierto mientras esté permitido. “Desde muy temprano la gente concurría a tomar un café, a comer medialunas o probar la pastelería y luego el fuerte está después de las 17 que buscan algo para merendar o disfrutar de un helado”, finalizó. (Económicas Bariloche)