En lo que va de la gestión del presidente Javier Milei cerraron 26.027 empresas
Argentina cuenta hoy con 488.177 empresas activas, apenas por encima del piso de 486.782 registrado en septiembre de 2021, en plena pandemia de COVID-19. Así lo indica el último informe del Observatorio de la Industria de la UTN.BA, elaborado en base a datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), que también recoge el Monitor Mensual de Empresas de Fundar.
Desde la asunción de Javier Milei se perdieron 26.027 empresas, una caída del 5% del total. El retroceso es casi el espejo invertido de la recuperación previa: entre el valle pandémico de 2021 y enero de 2024, el tejido empresarial había sumado 27.422 nuevas firmas en un crecimiento sostenido de más de dos años. Ese proceso se revirtió por completo en la mitad del tiempo.
El deterioro acumula 17 meses consecutivos de caída mensual, con 257 empresas menos solo en febrero de 2026 respecto de enero, y una baja interanual de 13.163 firmas frente a febrero de 2025, según Fundar.
Comercio e industria, los más golpeados
En términos absolutos, el Comercio lidera las pérdidas con 6.291 establecimientos menos. La industria suma la desaparición de 3.025 fábricas. Dentro del sector fabril, los subsectores más afectados son textil, confección y calzado, con 753 unidades productivas menos (-12,2%); productos de metal, con 414 bajas; y alimentos y bebidas, con 314 cierres.
También retrocedieron madera, con 231 fábricas menos (-10,8%), y muebles y colchones, con 111 unidades menos.
Solo tres actividades mostraron crecimiento en el período: actividades administrativas (+5,9%), asociaciones y servicios personales (+2,7%) y minería y petróleo (+0,1%).
Marcas históricas y supervivencia precaria
Entre los cierres definitivos figuran empresas con décadas de trayectoria: FATE, Whirlpool, Kimberly-Clark, Anselmo y Canale. El director de Economía de Fundar, Guido Zack, señaló que el esquema de costos elevados en dólares, presión tributaria y tipo de cambio bajo favorece a los productos importados frente a la producción nacional.
El cierre es, además, solo la punta del iceberg. Miles de firmas aplican mecanismos de supervivencia para evitar la quiebra: Georgalos suspendió a 600 trabajadores, Acindar a 200 y P&G ejecutó 400 despidos. Las automotrices Stellantis y Toyota frenaron producción o recortaron turnos. Loma Negra redujo operaciones y la planta de Cabot en Campana fue paralizada.