Crimen del comerciante
Planificación, cámaras y la tobillera clave: el paso a paso del brutal asalto a Elías Miguel
La investigación judicial reveló una planificación previa detallada. Los delincuentes realizaron tareas de vigilancia en la zona durante más de una hora, aguardando en un lavadero lindero al terreno de la víctima. Para ejecutar el ingreso, cortaron un alambrado perimetral y utilizaron una escoba para tapar una de las cámaras de seguridad del domicilio, buscando evitar ser registrados durante la aproximación al patio trasero.
El momento de la irrupción fue violento y preciso. Utilizaron un ariete para reventar la puerta de ingreso, superando cualquier resistencia de la estructura. Al entrar, interceptaron a la pareja de la víctima, a quien increparon directamente preguntando: "¿Dónde está el viejo?". Esta frase fue clave para que el fiscal confirmara que los asaltantes conocían a quién iban a atacar y que el hecho estaba organizado con antelación.
Al escuchar los gritos y los golpes, Elías Miguel tomó un arma de fuego de una habitación e intentó defenderse.
Al salir hacia la cocina, se produjo un intercambio de disparos con los delincuentes; en ese enfrentamiento, la víctima logró herir a uno de los asaltantes (Franco Alí González), quien recibió un disparo en el ojo derecho. En ese momento el comerciante recibió el disparo en el pecho que le provocó un shock hipovolémico fatal, y falleció más tarde en el Sanatorio San Carlos.
Tras el ataque, los delincuentes huyeron rápidamente en un vehículo que los esperaba afuera.
Uno de los elementos fundamentales que permitió la identificación de Juan Bonnefoi, uno de los imputados, fue la tobillera electrónica que portaba por una condena previa. El sistema de GPS del dispositivo situó al sospechoso en la escena del crimen durante los cuarenta minutos que esperaron antes de perpetrar el asalto, una prueba considerada incuestionable por la fiscalía.
Además de la tobillera, el fiscal destacó que cuentan con un extenso registro de cámaras de seguridad, tanto de la propia vivienda como de vecinos y de un comercio cercano, que captaron los movimientos de los dos vehículos involucrados y la secuencia del ataque. Estos materiales fueron analizados por la Unidad de Análisis Tecnológico de Material de Evidencia.
La fiscalía también incorporó al expediente pruebas balísticas, manchas hemáticas halladas en el interior de la propiedad y en la zona del muro por donde escaparon, así como la recolección de las vainas servidas durante el enfrentamiento. En operativos realizados en el domicilio de Bonnefoi, se secuestraron teléfonos celulares que son objeto de peritaje para vincular a los demás participantes.
La causa cuenta con al menos cuatro personas involucradas, de las cuales dos aún permanecen prófugas. El fiscal D'Apice subrayó que la recolección de evidencias continúa, ya que la prioridad es avanzar sobre el resto de la banda que participó del hecho, por lo que se estableció un plazo de investigación de cuatro meses.
Durante la audiencia de formulación de cargos, el imputado Juan Bonnefoi pidió disculpas a la familia damnificada, calificando lo ocurrido como un error. Su defensa no se opuso a la imputación ni a la medida de prisión preventiva, mostrando intención de llegar a un juicio abreviado en las próximas semanas.
El juez Juan Pablo Laurence validó la prueba presentada por el Ministerio Público Fiscal y dictó la prisión preventiva para Bonnefoi, ordenando su traslado al Penal III de la ciudad. Mientras la investigación avanza, la justicia continúa trabajando para localizar a los otros dos sospechosos que participaron en el homicidio.