Operación millonaria

Dueño de Persicco y Guapaletas compró Abuela Goye, que inicia una fuerte expansión

La marca tiene una rica historia barilochense en manos de los hermanos Brogger, nexos con Suchard, y estuvo entre las grandes chocolaterías locales hasta hace unos 30 años, cuando empezaron los cambios accionarios y fue pasando a manos de capitales extranjeros. El empresario argentino Esteban Wolf, titular de marcas como Chocorísimo, Persicco y Guapaletas, adquirió Abuela Goye en medio de una fuerte inversión y un plan de negocios expansivo.
martes 07 de abril de 2026

La emblemática chocolatería Abuela Goye, un símbolo e historia de la producción artesanal de Bariloche, cambió de manos tras concretarse una operación de intercambio de acciones. El nuevo dueño es Esteban Wolf, el empresario detrás de las cadenas de heladerías Chocorísimo, Persicco y Guapaletas, quien busca consolidar su presencia en el mercado de productos dulces y combatir la estacionalidad del sector heladero.

La transacción se realizó mediante un esquema de "swap" o intercambio de acciones con el grupo chileno Schiess, que controlaba la marca desde el año 2019. Según los términos del acuerdo, Wolf asumió la mayoría accionaria y la dirección total de la compañía, mientras que la familia Schiess conservará una participación minoritaria en el holding Chocorísimo. Se estima que el desembolso inicial para este relanzamiento ronda el millón de dólares.

El principal objetivo de esta adquisición es integrar el chocolate de alta calidad en la red de locales de helados de Wolf. El empresario explicó que sus heladerías necesitaban un producto complementario para mantener el volumen de ventas durante los meses de invierno, y la mística de Abuela Goye, fundada originalmente en 1981 en una casona familiar histórica de los Brogger en Albarracín (donde hoy funciona Altec), aporta el prestigio y la tradición necesarios para este fin.

Historia en Bariloche

Como sucede con otras grandes chocolaterías de Bariloche, la historia de Abuela Goye está escrita con lo mejor de aquellos inmigrantes europeos y la fusión con pioneros argentinos de la Patagonia.

En este caso, se remonta a la llegada a la Argentina de los Cretton, en el 1800. Ingresaron a Argentina por el norte de Chile, cruzaron a Misiones, y recorrieron el país hacia el sur, hasta descubrir el rincón del oeste de Bariloche que hoy es Colonia Suiza. Fue en 1888. Allí les dieron un lote pastoril junto a otros suizos y pobladores de distintos lugares, y comenzaron la feliz y dura tarea de sobrevivir en granjas agrícolas ganaderas, luego comerciales. Construyeron caminos e infraestructura, e hicieron historia.

Invitaron a Eduardo Goye, quien viajó de Suiza y se instaló en Bariloche en 1907, y comenzó la dinastía que creció con fulgor para desembocar, entre otras industrias, en la del chocolate.

Eduardo Goye recolectando fruta en Colonia Suiza

Luis Brogger, creador de Tante Frida hace 32 años, cuando se apartó de Abuela Goye, relató a Económicas Bariloche que la marca legendaria surgió en 1981 Albarracín 157, en la hermosa casa familiar de madera de su familia, que aún se conserva en manos de la empresa provincial Altec.

Luis había fundado cinco años antes Estrella Alpina (marca que aún sobrevive en Pioneros, luego de dos o tres cambios societarios), con su socia Elsa Scotti Antonin. Él se independizó de Elsa y con su hermano Daniel fundó Abuela Goye. “La abuela Goye era Elisa Cretton de Goye, y falleció cuando era muy chico. El nombre de la chocolatería surgió de ese recuerdo de la mujer que nos complacía con las cosas dulces de Colonia Suiza”, rememoró.

Agregó que en Estrella Alpina, Elsa tenía vínculos con la fábrica Suchard, y para poner en marcha Abuela Goye los Brogger contaron con la valiosa ayuda de los chocolateros de origen suizo que traían más de 150 años de la legendaria marca alpina.

Luis Brogger hoy, en Tante Frida

“Fue muy diferente al origen de las otras grandes chocolaterías de Bariloche, con la ayuda y los tips de la gente de Suchard, a prueba y error, fuimos aprendiendo y creamos Abuela Goye”, reseñó Luis.

Expansión actual

En manos del grupo liderado por Esteban Wolf, los nuevos dueños de Abuela Goye proyectan una fuerte expansión para la marca. El plan contempla la apertura de aproximadamente 24 nuevos puntos de venta durante 2026, combinando locales propios y el modelo de franquicias. Actualmente, la marca cuenta con una presencia consolidada en la Patagonia y locales estratégicos en Buenos Aires, pero el objetivo es federalizar su alcance.

La estrategia de Wolf también tiene la mira puesta en el exterior. Ya se han confirmado las primeras franquicias internacionales y se negocian acuerdos de distribución directa. Los mercados prioritarios para el desembarco de Abuela Goye fuera de Argentina son Chile, Brasil y Colombia, donde el grupo ya cuenta con experiencia logística y comercial previa con sus otras marcas de helados.

En cuanto a la producción, el nuevo esquema no planea alterar la esencia artesanal que dio fama a la marca. Si bien se mantendrá la fabricación tradicional en Bariloche, se proyecta sumar una planta automatizada en el Parque Industrial de Garín, en la provincia de Buenos Aires. Esta nueva sede permitirá aumentar la capacidad productiva en un 30% para abastecer la demanda creciente de los nuevos locales.

El cambio de manos también traerá innovaciones en el catálogo de productos. La compañía anunció que los helados de sus otras cadenas comenzarán a elaborarse siguiendo las recetas originales de Abuela Goye e incorporarán sus chocolates como materia prima principal. De esta manera, se busca una sinergia operativa que potencie tanto a la chocolatería como a las heladerías del grupo.

Esteban Wolf se ha caracterizado en el ámbito empresarial por adquirir compañías con dificultades de gestión o financieras para optimizarlas mediante la eliminación de gastos superfluos. En el caso de Abuela Goye, el diagnóstico indica que la marca posee un valor cultural inmenso que no estaba siendo explotado en su máximo potencial comercial, especialmente en la zona del AMBA y en el extranjero: la estrategia apunta en especial a la exportación.

Con esta operación, el mercado de golosinas y helados premium en Argentina vive una de sus mayores reconfiguraciones de los últimos años. La apuesta de Wolf busca transformar una marca tradicional patagónica en un jugador global, manteniendo el equilibrio entre la receta histórica y la escala de un grupo industrial moderno.