Argentina año verde

Insólito: el peso argentino se fortalece frente a la caída de las monedas globales

Mientras las principales divisas de la región y el mundo muestran signos de debilidad ante el dólar, las monedas de Argentina y Colombia destacan por su firmeza en el mercado actual. Para nuestro país es una novedad sorprendente.
viernes 20 de marzo de 2026
Un gráfico para disfrutar y contárselo a los nietos
Un gráfico para disfrutar y contárselo a los nietos

El escenario financiero internacional de marzo de 2026 presenta una paradoja para las economías de América Latina. Mientras gran parte de las monedas emergentes y del G10 sufren una depreciación frente al dólar estadounidense, los pesos de Argentina y Colombia mantienen una tendencia de apreciación que desafía el contexto de volatilidad global.

Este fenómeno de apreciación cambiaria representa un escenario inédito para la historia económica de las últimas décadas de nuestro país, habituado a crisis recurrentes de devaluación y pérdida de valor del peso.

A diferencia de ciclos anteriores donde el peso se fortalecía artificialmente mediante un tipo de cambio fijo o atraso controlado, la actual firmeza se da en un contexto de desequilibrios externos y caída de precios en materias primas, lo que rompe con la correlación histórica entre el valor de las exportaciones y la salud del peso.

Es la primera vez en décadas que la moneda local logra ganar terreno frente al dólar mientras las divisas de sus principales socios comerciales, como el real brasileño, sufren fuertes depreciaciones, marcando una desconexión inusual con las tendencias financieras de la región.

Evolución de monedas en la región

 

Los motivos

En Argentina, el peso ha logrado sostenerse con fuerza gracias a una combinación de factores domésticos y flujos de capital. A pesar de la caída en el valor del oro y otras divisas que componen las reservas del Banco Central, la moneda local se mantiene alejada del techo de la banda de flotación, registrando una brecha del 17,4%, la mayor en los últimos ocho meses.

El fenómeno argentino se explica, en parte, por las elevadas tasas de interés reales. Actualmente, las letras del Tesoro ofrecen rendimientos que superan ampliamente la evolución del tipo de cambio, lo que incentiva a los inversores a mantenerse en moneda local, un proceso conocido técnicamente como "carry trade" que fortalece la demanda del peso.

Colombia

Por su parte, el peso colombiano también muestra una resiliencia notable. La moneda se ha visto favorecida por un ingreso constante de divisas proveniente de sectores no tradicionales. El turismo internacional en Colombia se ha consolidado como el segundo mayor generador de divisas del país, superando incluso las exportaciones de productos históricos como el carbón y el café.

Este flujo de dólares hacia la economía colombiana ha permitido que el peso resista las presiones de devaluación que afectan a sus vecinos. La solidez del sector servicios y una gestión monetaria enfocada en el control de la inflación han dotado a la divisa de una estabilidad que atrae a los inversores regionales.

A diferencia de otros periodos históricos, la apreciación actual no responde únicamente a un debilitamiento del dólar a nivel global. De hecho, el dólar ha mostrado fortaleza frente a otras monedas importantes, lo que resalta aún más el desempeño positivo de las divisas de Buenos Aires y Bogotá en este trimestre.

Los analistas señalan que la intervención estratégica en los mercados de futuros ha sido clave en el caso argentino para evitar saltos bruscos. El Banco Central ha logrado comprar divisas de manera recurrente, aunque las reservas totales enfrenten desafíos por la baja de otros activos externos.

En Colombia, el poder adquisitivo del peso frente a otras monedas de la región ha incentivado el turismo emisor, pero también ha mantenido el costo de las importaciones bajo control. Esto genera un alivio en la estructura de costos de las empresas locales, ayudando a moderar la inflación interna en un contexto global de precios altos.

No obstante, esta fortaleza de las monedas locales presenta desafíos para los sectores exportadores, que pierden competitividad al encarecerse sus productos en términos de dólares. El equilibrio entre una moneda fuerte que controle la inflación y un tipo de cambio competitivo para la industria sigue siendo el principal debate entre los economistas.

Hacia el cierre del primer trimestre de 2026, la tendencia parece mantenerse. Mientras la volatilidad externa persiste, Argentina y Colombia logran, por ahora, navegar la tormenta financiera con monedas que recuperan valor y se posicionan como las más fuertes de los mercados emergentes en lo que va del año.