Pretendida autodeterminación

Los isleños elegirán la próxima semana la nueva Legislatura de Malvinas

Sin partidos políticos, elegirán cinco legisladores representantes del área urbana y tres de la zona rural. Nueva acción británica para consolidar la administración ilegítima de un territorio argentino usurpado.
jueves 04 de diciembre de 2025
Inglaterra llama a elecciones en las islas Malvinas para renovar su Asamblea Legislativa
Inglaterra llama a elecciones en las islas Malvinas para renovar su Asamblea Legislativa

El próximo jueves 11 de diciembre se desarrollará en las Islas Malvinas argentinas un proceso electoral para elegir una Legislatura para el territorio argentino usurpado.

Tendrán 19 candidatos, todos miembros de la población británica trasplantada, que competirán por los ocho escaños de la autodenominada Asamblea Legislativa.

Será “poder legislativo” del gobierno ilegítimo que administra las Malvinas, en contra del derecho internacional, la ley de Naciones Unidas y los reclamos argentinos.

Entre los postulantes hay varios en busca de la reelección, como Peter Biggs, Mark Pollard, Gavin Short, Roger Spink y Leona Vidal, que disputarán las cinco bancas correspondientes a la capital de la colonia. Entre los “rurales” (sector denominado “Camp), Jack Ford va por la reelección.

El sistema, con su voto móvil para zonas remotas, pretende expresar una normalidad democrática basada en el presunto derecho a la autodeterminación, un principio que es inaplicable para una población implantada en territorio argentino.

 

La campaña electoral obviamente no refleja el derecho internacional ni la realidad de un territorio ocupado desde 1833 y que la ONU considera argentino.

El semanario local Penguin News expresó opiniones de los votantes, ninguna de las que se refiere al reclamo de soberanía y su negación británica.

El debate público gira exclusivamente en torno a la economía, el poder y la explotación de los recursos naturales, también ilegales.

Para Phoebe Reid, por ejemplo, el tema urgente es la vivienda y el alto costo de vida. Emily Gilbert, por su parte, centra sus prioridades en la sostenibilidad financiera y la regulación de industrias extractivas. Advierte sobre las deudas, la incertidumbre de la vergonzosa pesca del calamar loligo y la futura explotación petrolera, exigiendo que los beneficios se administren con eficacia.

Sam Cockwell, a su vez, apunta a la “falta de liderazgo” y la opacidad en la gobernanza. Reclama saber cómo votan sus representantes, una demanda de transparencia insólita cuando no contempla la soberanía original de la nación argentina.

Alisa Heathman pide un “shock de realismo” financiero, admitiendo con crudeza que los ingresos por pesca ya no alcanzan para cubrir la nómina gubernamental. “Estamos en una situación muy riesgosa”, afirma, preocupada por la viabilidad económica del proyecto colonial inglés.

Raymond y Nancy Poole se muestran alarmados por la degradación de los suelos, una preocupación ecológica que soslaya la condición aergentino de su territorio, y Norman Clark cuestiona los crecientes costos médicos..

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