Legado

La dulce historia de la Fiesta del Chocolate, de inmigrantes italianos a sello nacional

La tradicional festividad, nacida para impulsar el turismo tras la erupción del Puyehue y con raíces que se remontan a 1969, celebra el legado chocolatero de la ciudad con actividades para toda la familia. Este año buscará superar los 220 metros de su barra gigante.
martes 15 de abril de 2025

En el corazón de la Patagonia, rodeada de la imponente belleza de sus montañas y lagos, Bariloche se erige como la capital argentina del chocolate artesanal. Aunque curiosamente sin vínculos directos con la producción de cacao, la ciudad ha forjado una rica tradición chocolatera cuyo origen se remonta a la llegada de inmigrantes italianos tras la Segunda Guerra Mundial. Aldo Fenoglio, un pastelero proveniente de Torino, fundó en 1947 la chocolatería Tronador (luego Fenoglio), marcando el inicio de un legado dulce que supo conquistar paladares.

El auge turístico de Bariloche en las décadas siguientes impulsó aún más el sector, llevando a la creación de productos emblemáticos como el chocolate en rama. El chocolate, venerado por civilizaciones ancestrales y convertido en un lujo europeo, encontró en Bariloche un hogar donde la calidad de sus ingredientes patagónicos se fusionó con la maestría artesanal.

La Fiesta Nacional del Chocolate, una celebración anual instituida alrededor de 2012, nació como una estrategia para revitalizar el turismo en la región, que se había visto afectado por las cenizas del volcán Puyehue. Sin embargo, el origen de esta festividad se remonta mucho antes, a 1969, cuando se organizó la primera Fiesta del Chocolate, coincidiendo con un hito mundial: la llegada del hombre a la Luna el 20 de julio de ese año. Fue en 2012 cuando la celebración adquirió mayor relevancia y se consolidó como un evento anual de gran envergadura.

El atractivo principal de la fiesta fue en sus inicios el monumental Huevo de Pascua gigante, una estructura de más de nueve metros y medio de alto y casi ocho toneladas de chocolate completamente decorado. El domingo de Semana Santa, este huevo colosal se rompía en la plaza del Centro Cívico, desatando la alegría de miles de visitantes que disfrutan de su dulce interior en medio de papelitos, globos y música festiva.

Con el correr de los años, se cambió el huevo gigante por la elaboración de una barra de chocolate de dimensiones igualmente sorprendentes, que inició con 100 metros de largo y se extendió sobre la emblemática calle Mitre. En esta nueva edición, que se extenderá durante la Semana Santa, se espera superar el récord de 220 metros de largo de esta deliciosa creación.

Declarada Fiesta Nacional en 2014, la celebración ha ido sumando atractivos. Este año, la Fiesta Nacional del Chocolate promete reeditar sus tradicionales actividades, invitando a grandes y chicos a sumergirse en un mundo de sabor y diversión, celebrando así el dulce legado que inmigrantes italianos sembraron en esta pintoresca ciudad patagónica y recordando sus primeras celebraciones en 1969.