Tras una disputa judicial, la empresa que operaba Mostaza abandona el mercado de Bariloche
Luego de una maniobra como tantas otras a lo largo y ancho del país, Mostaza sometió a su franquicia local a una disputa judicial que derivó en el despido de los trabajadores que se desempeñaban para la operadora local.
El caso involucra a Buriel Gastronómica SRL, la compañía que durante ocho años operó el negocio de Mostaza en calle Mitre, a pocos metros del Centro Cívico.
Desde 2024, la marca de comidas rápidas sometió a la operadora de Bariloche a un proceso judicial complejo.
A fines de ese año, la Justicia Comercial hizo lugar a la demanda que presentó Buriel contra la marca y PAN SA, por numerosos incumplimientos.
Sin embargo la firma apeló el fallo y en una instancia posterior logró revertir el veredicto y obligó a Buriel a entregar el local que opera en Bariloche.
De acuerdo a datos a los que accedió Económicas Bariloche, no es el único conflicto judicial que protagoniza Mostaza con sus propios operadores y existen múltiples antecedentes, en los que la firma somete a los franquiciados a desgastantes disputas hasta que logra expulsarlos de los mercados, quedándose con la operación de las plazas.
Debido a la existencia de un fallo firme de desalojo, Buriel Gastronómica dejará de operar la marca en Bariloche y por ese motivo sus trabajadores serán despedidos.
¿Cierra Mostaza?
No. La firma continuaría en Bariloche con la operación del local, aunque se desconoce si contratará a los trabajadores que quedarán cesantes de Buriel Gastronómica.
Fuentes de esa firma lamentaron el desenlace del conflicto y afirmaron que intentarán garantizar que quienes se desempeñaron laboralmente con la compañía, continúen trabajando bajo el sello empleador de otra firma.
Uno de los conflictos judiciales se produjo debido a los sobreprecios de los productos que la franquicia debía adquirir a Mostaza y PAN, como proveedores cautivos por pertenecer a una franquicia.
Según el expediente judicial, la rentabilidad prometida a la franquicia —entre 15% y 18%— nunca se alcanzó. Buriel denunció que los productos tenían valores establecidos que costaban más del 40 por ciento del mercado.