Decadencia industrial
Retroceso a 2012: las fábricas operan al 54,6% de su capacidad instalada
La utilización de la capacidad instalada de la industria manufacturera argentina sufrió un fuerte retroceso en febrero, ubicándose en el 54,6%. Este indicador refleja que el sector productivo atraviesa un momento de marcada debilidad, con gran parte de sus instalaciones sin actividad.
El dato actual representa una caída significativa respecto al mismo mes del año pasado, cuando el uso de las plantas se ubicaba en el 58,6%. Esta retracción coloca a la industria en niveles de operatividad similares a los registrados hace 14 años, durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner.
La situación actual se explica principalmente por una demanda interna que no logra consolidarse y una mayor competencia de productos extranjeros. En este contexto, muchas fábricas han tenido que interrumpir líneas de producción o ajustar sus ritmos de trabajo para evitar la acumulación de stock.
El relevamiento oficial muestra una fuerte disparidad entre los distintos sectores industriales. Mientras algunos rubros logran sostenerse, la mayoría de las ramas manufactureras operan con sus plantas a media máquina, lo que enciende señales de alerta sobre el empleo y la inversión.
La refinación de petróleo aparece como la única excepción relevante en este mapa de caída. Gracias al dinamismo del sector energético, este rubro operó con un uso de su capacidad del 88,9%, siendo el único que se mantiene por encima de su promedio histórico reciente.
En el extremo opuesto, los sectores vinculados a la construcción y bienes durables son los más afectados. El freno en la obra pública y la caída de la inversión privada golpearon con fuerza a la producción de minerales no metálicos, como la arcilla y la cerámica.
La industria textil y la metalmecánica también atraviesan un presente crítico. En estos casos, los niveles de utilización de maquinaria se encuentran en registros tan bajos que solo son comparables con los observados tras la crisis económica de los años 2002 y 2003.
El sector automotor presenta una paradoja particular: aunque los patentamientos muestran cifras altas, la producción nacional no acompaña el ritmo. Esto ocurre porque más del 80% de los vehículos registrados son importados, dejando a las fábricas locales con una capacidad instalada de apenas el 38,9%.
La falta de crédito prendario, que mostró caídas en cuatro de los últimos cinco meses, es otro factor que limita la recuperación de la producción automotriz local. Desde junio del año pasado, este sector acumula una baja en su producción del 13,2%.
Hacia adelante, las perspectivas de recuperación son limitadas y desiguales. Mientras la energía y la química proyectan mejores resultados, los rubros de bienes de consumo y metalmecánica seguirán enfrentando serias dificultades para volver a utilizar plenamente su capacidad productiva.