Incendios forestales
Grave: aviones hidrantes que operan en El Bolsón siguen en riesgo por personas que entran a la pista
El Splif de El Bolsón y autoridades aeronáuticas pidieron mayor responsabilidad a la población de El Bolsón sobre la prohibición de ingresar a la pista de aterrizaje del aeródromo, en especial ante la operación de aviones hidrantes que trabajan en incendios forestales.
Es una situación de larga data y que ya ocasionó incidentes en el pasado. Como el cerco perimetral está en malas condiciones, la pista se transformó en un espacio de recreación de la comunidad y turistas, que van a correr o andar en bicicleta, pasear bebés o caminar con mascotas, y otras. El verano pasado, con el incendio forestal de interfase que afectó gravemente a El Bolsón, ocurrieron incidentes con vuelos de la emergencia, que por milagro no pasaron a mayores.
Ahora las aeronaves están operando para combatir al incendio de El Turbio y el problema es de urgente resolución.
El Splif de El Bolsón difundió un comunicado sobre la situación y recomendaron a la población evitar multas.
Hernán Cerieldín, responsable de ANAC en la localidad y jefe del Aeródromo, explicó a la prensa local que actualmente dos aeronaves Air Tractor del Servicio Nacional de Manejo del Fuego están operando intensamente en el incendio del Turbio. A esto se suma la actividad habitual de avionetas, helicópteros y aeronaves de pequeño porte, lo que vuelve imprescindible mantener la pista despejada.
Cerieldín recordó al medio Ahora Comarca que el ingreso indebido a una pista constituye un delito contemplado en el Código Penal, con penas de hasta seis años de prisión para quienes interfieran en la operación aérea. “Aunque el piloto vea a una persona trotando en la pista, esa presencia ya entorpece la operación. Un avión no puede frenar en el aire como un auto”, explicó.
Los aviones hidrantes aproximan a unos 100 km/h y el piloto tiene visibilidad limitada hacia adelante, por lo que es prácticamente imposible advertir a tiempo la presencia de alguien en la pista. Además, el viento suele arrastrar el sonido del motor, y muchos de quienes ingresan lo hacen escuchando música con auriculares, lo que dificulta aún más percibir la llegada de una aeronave.
El cierre perimetral completo del predio con alambrado redujo de forma notable el ingreso de bicicletas, motos y animales. Aun así, muchos vecinos siguen entrando caminando para correr o hacer actividad física. “Ha disminuido muchísimo, pero no lo suficiente. Hay hermosos senderos alrededor del aeródromo; no hace falta usar la pista”, insistió Cerieldín.
Los pilotos manifestaron alivio por la baja en la circulación, pero advirtieron que la presencia de una sola persona sobre el pavimento puede poner en riesgo una operación crítica, especialmente en una emergencia ígnea.