Un cafecito de especialidad con producción artesanal que destaca en Dina Huapi
Hace un año, Maca y Edu abrían las puertas de Filomena, un cafecito acogedor ubicado en Dina Huapi, con las expectativas de lo que venía, pero también el miedo a algo nuevo y propio. Hoy, celebran esa decisión y Filomena es de esos lugares obligados para todo aquel que ande por la zona.
Un lugarcito cálido, acogedor, con el sol que entra por el ventanal por las tardes y las mesitas con pequeños folletos de poesía. Una música suave que acompaña el estar y los libros que cada cliente puede leer, si olvidó el suyo. Todo eso y más es Filomena. Está ubicado en Avenida Perú 21, a metros de la ruta.

Maca y Edu se conocieron trabajando en Bariloche. Adoptaron este lugar como suyo y con el tiempo, también a Dina Huapi, donde él se mudó tiempo atrás y, sin querer, abría un camino de emprendimiento que recorrerían juntos:
“Edu se vino a vivir a Dina Huapi y nos dimos cuenta de que no había mucha propuesta gastronómica”, contó la joven en diálogo con Económicas Bariloche. Eso les dio la idea de generar algo propio. En ese momento, cada uno tenía su respectivo trabajo y Edu se desempeñaba en un hotel, donde aprovechó a maximizar sus conocimientos y prácticas en medialunas, laminados y panificados.
Cuando pensaron en poner un cafecito propio, también se dieron cuenta de que requería una inversión importante. Para juntar ese dinero, trabajaron arduamente. Maca incluso recorría las calles con las medialunas que Edu preparaba, para venderlas y, además, para hacer un testeo de calidad con la gente y ver qué devoluciones recibían.
Cuando tuvieron los fondos necesarios, decidieron tirarse a la pileta. Encontrar el local no fue tarea fácil, como tampoco conseguir las habilitaciones correspondientes. En el camino, abrieron nuevos cafés en Dina Huapi y esto les generó dudas, ya que se diversificaba la oferta y no sabrían si tendrían público para Filomena.

Pero, así y todo, empezaron. Abrieron sus puertas en un lugar tan cálido como lindo y en el que la calidad es marca registrada. El café, la ambientación, y un capítulo aparte para las producciones artesanales de las que se encarga Edu.
El joven contó que, para hacer los panificados, trabaja en una cocina comunitaria, ya que el café no cuenta con el espacio necesario para tener la habilitación para amasar allí. Todo lo que producen es a nivel artesanal, y esto significa también, tener un límite en la producción.
“No somos una panadería ni nada por el estilo. La idea es ofrecer productos recién elaborados, además”, contaron. A veces, la producción alcanza hasta mediatarde y deciden cerrar las puertas del café. La gente, vecinos de Dina Huapi y clientes que van desde Bariloche, ya saben esto y entienden que es parte de una cocina artesanal y totalmente casera.
“Nos recibieron muy bien desde el primer momento”, contaron los jóvenes y agregaron que “nos fuimos dando cuenta de otras cosas que hacían falta. Dina Huapi tiene pocas propuestas culturales también, por lo que decidimos abrir las puertas para talleristas”, explicaron.

Esto es otro factor distintivo de Filomena. Los sábados se realizan encuentros o talleres de crochet, de encuadernación, de acuarela, de escritura y poesía... Los encuentros son variados y el público también, aunque, contaron, la mayoría de las asistentes son mujeres.
En un año, Filomena se volvió parte del recorrido gastronómico de Dina Huapi, que poco a poco, también va creciendo. Es, sin dudas, un lugar para conocer y disfrutar de la calma de la estepa, que va de la mano con lo que Maca y Edu ofrecen de lunes a sábados. (Económicas Bariloche)