CRIMINALÍSTICA
Perfil criminal: Incendiario o piromaníaco
Por Néstor Vidal (*)
Con el fin de que el lector conozca un poco más sobre los incendios que se producen voluntaria e intencionadamente por determinadas personas, continuamos conociendo las características de estos.
Un incendiario es alguien que incendia con premeditación, por afán de lucro o por maldad, según la definición de la Real Academia Española (RAE).
Mientras que un piromaníaco es una persona afectada por un trastorno del control de impulsos
En este caso, el pirómano es incapaz de controlar los “fuertes impulsos” de prender fuego sin tener un motivo aparente, según la clasificación de la enfermedad que hace la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Según el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (pág 476), elaborado por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, en estos casos “no se provoca un incendio para obtener un beneficio económico, ni como expresión de una ideología sociopolítica”.
Tampoco “para ocultar una actividad criminal, expresar rabia o venganza, mejorar las condiciones de vida personales, ni en respuesta a un delirio o alucinación, ni como resultado de una alteración del juicio”.
La piromanía es una condición excepcional y es más probable que este tipo de autores tengan otro tipo de patología psicológica, pese a lo frecuente en los medios de comunicación de equiparar incendiario a pirómano”, advierte el estudio científico realizado por la Universidad Complutense de Madrid, Madrid, España y la Guardia Civil. Unidad Técnica de Policía Judicial. SACD, Madrid, España.
Según las escasas estadísticas a la fecha -objetivas- todos los incendios provocados por la mano humana, un 62% responden a imprudencias graves (asados en lugares no habilitados o un cigarrillo mal apagado), en otro 10% hay un beneficio económico detrás (poder vender el terreno arrasado, por ejemplo), en otro 5% el fuego responde a una venganza y solo un 4% puede haber un trastorno psicológico.
Los datos oficiales aseguran que, en los últimos años, solo un tercio de los incendios investigados han acabado en condena. Acreditar judicialmente que ha sido provocado intencionadamente y no por accidente es complicado, así que, ante la duda, los jueces se decantan casi siempre por una imprudencia.
El Código Penal Argentino castiga los incendios y otros estragos principalmente en sus Artículos 186 a 189 ter, regulando las penas según el daño causado, si pone en peligro bienes comunes o personas, o si causa muerte. Se distingue entre incendios dolosos (intencionales) y culposos (por imprudencia), y las penas varían desde prisión de hasta 10 años para bienes comunes o forestales, hasta 20 años si causa la muerte de una persona.
Dolo y culpa
El Código Penal distingue entre un incendio realizado con intención (dolo) y otro provocado por negligencia (culpa).
Peligro común: para que sea delito de incendio, debe existir un peligro común, es decir, que afecte a una indeterminada cantidad de personas o bienes.
Ley de Manejo del Fuego: además del Código Penal, existen leyes como la Ley 26.815 que regulan el manejo del fuego en zonas rurales y urbanas, estableciendo también sanciones por incumplimiento.
Ya se nos acerca nuevamente la temporada de verano, estamos saliendo de un invierno con precipitaciones heterogéneas y temperaturas más cálidas de lo habitual en gran parte de Argentina, con algunas regiones experimentando lluvias por encima de lo normal, mientras otras permanecieron más secas. Se anticipó un invierno con mayor inestabilidad atmosférica y la posibilidad de lluvias intensas y concentradas que apenas pudieron saturar los perfiles de suelo, especialmente en la zona central y el Litoral.
Se previeron temperaturas medias más altas que el promedio histórico en gran parte del territorio nacional, con mayor confianza en un pronóstico de marcas más elevadas en la Patagonia. A diferencia de los inviernos anteriores, se proyectó un invierno más inestable, con una combinación de La Niña débil y un vórtice polar debilitado, lo que favoreció la alternancia entre olas de frío y períodos más templados a cálidos.
Nuestros bosques
Para nuestra región, como la Patagonia, el clima nos dejó un invierno más seco, lo que aumentó la susceptibilidad de los bosques a la sequía. Por lo que el Riesgo de Incendios en este verano se verá incrementado debido a la sequía y la prolongación de las temporadas de incendios, que ya se venían experimentando años anteriores, lo que siguen siendo una gran preocupación en algunas áreas boscosas.
(*) Néstor Vidal profesional forense integrante de CIFTT (Centro de Investigación Forense y Tecnología del Tránsito) y miembro suscripto al programa del Instituto Nacional de Justicia (NIJ) de la Agencia de Investigación Científica Forense, Evaluación y Tecnología del Departamento de Justicia de los Estados Unidos (999-N. Capitol St., NE, Washington, DC 20531).