Incendios forestales
Incendios de interfaz en Bariloche: un riguroso “triaje”, fundamental para salvar vidas y estructuras
Por Néstor Vidal - Perito e investigador forense en incendios (*)
De cara a la inminente temporada estival 2027, la región cordillerana se enfrenta nuevamente al desafío crítico de mitigar los riesgos asociados a los incendios de Interfaz Urbano-Forestal (IUF).
En escenarios de comportamiento extremo del fuego, donde el avance sobre el ejido urbano supera la capacidad de respuesta inmediata y los recursos operativos resultan inherentemente finitos ante la magnitud del evento, surge un concepto imperativo. Aunque habitualmente confinado a la medicina de catástrofes, en la investigación forense de siniestros y la gestión de emergencias, la piedra angular para salvaguardar vidas es el triaje de procedimiento.
En el contexto de un incendio de interfaz, el triaje constituye un proceso analítico riguroso. Consiste en la categorización y priorización táctica sistemática de personas, infraestructuras y asignación de recursos bajo condiciones de extrema presión. No responde a preferencias arbitrarias, sino a la evaluación científica de la viabilidad de defensa y el nivel de riesgo, con el fin de maximizar la protección de vidas y bienes.
Ingeniería del triaje en el terreno
Ante una ignición con potencial de propagación hacia zonas urbanas, la toma de decisiones del Comando de Incidentes debe ser inmediata, fundamentándose en tres pilares tácticos:
- Análisis Dinámico de Vulnerabilidad y Zonas de Riesgo: Implica la evaluación en tiempo real de la proximidad a la cabeza del incendio, la densidad habitacional y la presencia de infraestructuras críticas o personas vulnerables (hospitales, escuelas). Fundamentalmente, exige auditar las condiciones de acceso y escape, analizando la topografía y la exposición a lluvias de pavesas (focos secundarios).
- Clasificación de Prioridades (Triaje Estructural): Se establece un orden de urgencia innegociable. Se categorizan las estructuras según su defensibilidad, priorizando la evacuación inmediata de personas, seguido de la protección de viviendas viables y el despliegue logístico de recursos. La intervención comienza invariablemente por los sectores más amenazados o aquellos que presentan "trampas topográficas" con severa dificultad de evacuación.
- Interoperabilidad y Coordinación Operativa: Requiere el establecimiento de canales de comunicación directos y limpios entre las agencias de primera respuesta, las autoridades y la población afectada. El objetivo es transmitir órdenes inequívocas sobre prioridades tácticas y rutas de evacuación seguras.
Estrategia preventiva en la región
Para que la doctrina del triaje funcione en medio del caos del siniestro, no admite improvisación; debe diseñarse preventivamente. La planificación para el verano 2027 en Bariloche y sus alrededores exige consolidar cinco acciones estratégicas:
- Cartografía de Riesgo Dinámico y Carga de Fuego: Es imperativo mantener un mapeo actualizado de barrios y sectores críticos, cruzando datos de ubicación, densidad de vegetación (carga de combustible) y la identificación de cuellos de botella en la accesibilidad vial.
- Ingeniería de Rutas de Evacuación Diferenciadas: La accidentología vial demuestra que no existe una vía de escape universal. Se deben desarrollar rutas y puntos de encuentro específicos para cada zona priorizada, contemplando la compleja topografía local y previendo que las vías tradicionales pueden quedar bloqueadas rápidamente por saturación vehicular, humo o avance del fuego.
- Simulación Táctica y Capacitación Comunitaria: La población residente es el primer eslabón en la cadena de supervivencia. Es fundamental ejecutar periódicamente ejercicios de triaje y evacuación con las juntas vecinales, adaptados estrictamente a la morfología de nuestras pendientes y bosques.
- Sistemas de Alerta Temprana y Comunicación Preventiva: Se debe informar a la población de forma anticipada —antes de que suene la sirena— sobre los criterios técnicos del triaje, la correcta interpretación de las señales de alerta y las acciones exactas requeridas según su nivel de clasificación de riesgo.
- Interagencialidad y Comando Unificado: La viabilidad del triaje depende de una coordinación interagencial sin fisuras. Bomberos Voluntarios, Protección Civil, SPLIF, fuerzas de seguridad, estamentos municipales y organizaciones locales deben unificar, ensayar y actualizar los protocolos en conjunto.
Anticipar la dinámica del fuego y optimizar la ingeniería de respuesta no es una opción, es una obligación funcional y comunitaria. La implementación científica del triaje de procedimiento es la herramienta definitiva para mitigar el riesgo letal y garantizar una protección, preventiva y robusta frente a la amenaza latente que imponen los veranos secos en nuestra región.
(*) Néstor Vidal es profesional forense integrante de CIFTT (Centro de Investigación Forense y Tecnología del Tránsito) y miembro suscripto al programa del Instituto Nacional de Justicia (NIJ) de la Agencia de Investigación Científica Forense, Evaluación y Tecnología del Departamento de Justicia de los Estados Unidos (999-N. Capitol St., NE, Washington, DC 20531).