De víctimas enfrentadas a aliadas: mediación destrabó una estafa y permitió recuperar parte del dinero
Un hombre y una mujer que se consideraban víctimas de una misma estafa terminaron enfrentados por un dinero que había pasado de las manos de uno a la cuenta de la otra. La intervención del centro de mediación de Bariloche permitió reconstruir lo ocurrido, acercar posiciones y alcanzar un acuerdo por el cual se recuperará parte de una suma que se daba por perdida.
El conflicto comenzó cuando el hombre intentó adquirir un producto de valor considerable. Para concretar la operación tomó contacto con una persona que se presentaba como vinculada a una empresa reconocida del sector. Distintos elementos reforzaban esa apariencia y, después de varias conversaciones, recibió una propuesta que requería una transferencia urgente para asegurar la compra.
El hombre transfirió varios millones de pesos, pero el producto nunca llegó. Tras las primeras demoras, las respuestas se interrumpieron. Al buscar explicaciones descubrió que la operación no figuraba en los registros de la empresa y que el dinero tampoco había ingresado a una cuenta oficial.
Las transferencias habían terminado en una billetera virtual a nombre de una mujer. Sin embargo, cuando ella fue convocada a mediación explicó que también se consideraba víctima de la misma persona.
Según relató, mantenía con quien había organizado la operación una relación económica diferente. Esa persona tenía una deuda con ella y le había pedido utilizar su billetera virtual con el argumento de que tenía inconvenientes con una cuenta propia. Cuando recibió las transferencias, la mujer tomó una parte para cancelar lo que le adeudaban y entregó el resto, sin conocer —según sostuvo— el verdadero origen del dinero. De esa manera, el hombre y la mujer quedaron enfrentados por las consecuencias de una maniobra que ambos atribuían a un tercero que ya no podía ser localizado y que tampoco participó de la mediación.
La instancia prejudicial permitió cambiar el eje del conflicto. El hombre reconoció que debió adoptar mayores recaudos antes de transferir una suma considerable a una cuenta particular. La mujer, por su parte, admitió que tampoco debió facilitar su billetera virtual y que el ingreso de una cantidad importante de dinero requería mayores controles.
La mediadora ordenó el conflicto y permitió que cada parte explicara cómo había quedado involucrada. También participaron una defensora oficial y letrados particulares, quienes brindaron asistencia jurídica para evaluar los compromisos del acuerdo. A partir de ese proceso, las partes identificaron un punto en común: ambas se consideraban víctimas de una misma persona y ninguna sostenía que la otra hubiera actuado con intención de perjudicarla. Ese reconocimiento permitió encaminar la resolución del conflicto y, principalmente, recuperar parte de un dinero que se consideraba perdido.
La mujer aceptó devolver una parte de la suma mediante pagos mensuales. El hombre aceptó esa modalidad y asumió el compromiso de colaborar con determinados trámites destinados a resolver los inconvenientes que la operación había causado sobre la cuenta virtual de la otra parte. Una vez cumplidos los pagos, el conflicto entre ambos quedará cerrado.
El diálogo asistido permitió reconstruir lo sucedido, reconocer responsabilidades propias y alcanzar una reparación económica con acuerdo prejudicial sin necesidad de llegar a un juicio. El acuerdo no alcanza a todos los involucrados en la operación original ni impide que las partes evalúen otras acciones por fuera de lo pactado.