Más de 20 años fotografiando Catedral
El Pase Fotógrafo que hace posible el trabajo de Martín Mazzei y su equipo
Cuando Martín Mazzei llegó a Bariloche en 1990, la ciudad era otra. Había menos tránsito, menos personas y un ritmo diferente. Lo que sí fue inmediato fue su fascinación.
“Cuando llegué fue impactante. Los paisajes, las montañas, los lagos. Quedé totalmente maravillado y con ganas de ser parte de algo tan lindo” aseguró.
Uno de los primeros lugares donde vivió fue Villa Los Cohiues. Con el tiempo, Bariloche se convirtió en su lugar de vida y la montaña, en el escenario donde construiría una profesión.
La fotografía lo acompañaba desde chico. A los 13 años pidió su primera cámara, una pequeña pocket roja. Su papá sacaba fotos como hobby y Martín lo miraba fascinado.
Primero fue un hobby. Después descubrió que quería convertirlo en su profesión.
Su entrada al mundo de la nieve llegó trabajando como fotógrafo en centros de esquí. Un aviso en Las Leñas en el que buscaban fotógrafos profesionales fue el comienzo de una trayectoria que en 2004 lo llevaría a Cerro Catedral.
Desde entonces, su trabajo quedó ligado a la montaña.
Una profesión que necesita de la montaña
Trabajar como fotógrafo en un centro de esquí implica mucho más que saber manejar una cámara.
Hay que conocer la montaña, moverse por distintos sectores, interpretar el clima, adaptarse al viento, al frío y a los cambios de visibilidad. Y, sobre todo, poder acompañar el ritmo de quienes están esquiando.
“Los elementos castigan. Hace frío, hay viento, muchos días nublados. Pero la gente está de vacaciones, siempre hay buen humor y buena predisposición para dejarse fotografiar”.
El desafío es encontrar ese instante. Una bajada, una sonrisa, una familia, alguien que se anima por primera vez.
“Buscamos retratar a las personas lo más rápido posible, la mayor cantidad de fotos, y ese momento de ‘la pasé bien’. Porque ahí la foto no es solo una imagen sino un buen momento”.
Para poder hacer ese trabajo, existe una herramienta que para Martín resulta fundamental: el Pase Fotógrafo.
El Pase Fotógrafo: una herramienta fundamental para trabajar en la montaña
Para un fotógrafo que necesita desplazarse durante toda la jornada por distintos sectores de Cerro Catedral, el acceso a la montaña no es un detalle operativo.
Es parte de su trabajo.
El Pase Fotógrafo que otorga Cerro Catedral permite a Martín y a su equipo acceder profesionalmente a la montaña durante toda la temporada y recorrer los distintos sectores sin restricciones para desarrollar su actividad.
“Es una herramienta fundamental para nuestro trabajo. Nos permite trabajar sin ningún tipo de restricción durante toda la temporada. Sin eso no podríamos trabajar”.
La dinámica de Tus Placas depende directamente de esa posibilidad.
Son 14 fotógrafos que cada día se distribuyen en distintos puntos de la montaña buscando las mejores oportunidades para retratar a quienes visitan Catedral.
La jornada comienza temprano.
A las 8.30 ya están en el local. A las 9 empieza la actividad. Lo primero es mirar el clima, el parte diario del cerro y las previsiones.
Después se organiza el equipo.
Cada fotógrafo tiene un sector y, a lo largo del día, las condiciones pueden hacer que esa planificación cambie.
Por eso el acceso a la montaña durante toda la jornada es clave.
“Todos los días son diferentes. Nos vamos acomodando”.
El Pase Fotógrafo permite justamente eso: que el equipo pueda acompañar el movimiento de la montaña y trabajar allí donde están las mejores condiciones y oportunidades fotográficas.
Catorce fotógrafos, una montaña para recorrer
Hoy Tus Placas está integrado por 14 fotógrafos.
Organizar ese equipo implica conocer la montaña y también formar profesionales capaces de trabajar en un entorno que cambia permanentemente.
“Para trabajar en la montaña primero hay que aprender a abrigarse. Uno trabaja en la Cordillera de los Andes, un lugar donde cambian rápidamente las condiciones”.
Pero también hay que aprender a tratar con el turista, moverse con agilidad y no interferir en la experiencia de esquí.
Martín busca fotógrafos con buena técnica, pero también con predisposición y capacidad de adaptación.
El Pase Fotógrafo se convierte así en una herramienta que permite que ese equipo pueda desarrollar su trabajo de manera profesional en el mismo escenario donde transcurre la experiencia de los visitantes.
Una fotografía que puede convertirse en recuerdo
El servicio de Tus Placas no tiene compromiso de compra.
Los fotógrafos realizan las imágenes y entregan un pequeño papel indicando dónde están ubicados. Si al visitante le gusta la fotografía, puede acercarse al local.
El desafío, para Martín, es que la imagen sea suficientemente buena como para que esa persona quiera conservarla.
Porque el paisaje ayuda.
El Tronador, el Nahuel Huapi, el lago Gutiérrez, la laguna y los distintos sectores de Catedral ofrecen fondos que cambian permanentemente.
“Para donde mires siempre hay paisajes impresionantes”.
Pero la verdadera búsqueda está en la persona.
En ese instante en que alguien está disfrutando.
Y muchas veces esas fotografías terminan teniendo una vida que Martín no imaginaba.
“Me pasa mucho que hay fotos que hemos sacado sin grandes aspiraciones y terminaron en carteles publicitarios. Ver fotos que sacamos sin intención y después verlas en publicidad es realmente conmovedor y gratificante”.
Una actividad que también genera trabajo
La historia de Martín también muestra cómo una actividad vinculada a la montaña puede crecer y convertirse en una fuente de trabajo para otras personas.
Tus Placas comenzó como una idea personal y fue creciendo con el tiempo.
Martín comenzó como fotógrafo de staff. Después fue encargado de fotógrafos, luego gerente y finalmente quedó al frente del proyecto.
Hoy lidera un equipo de 14 fotógrafos y genera trabajo para casi 20 personas.
“Empecé con un bolsito y una cámara y hoy dar trabajo a casi 20 personas es muy gratificante”.
Muchos de los fotógrafos que integran su equipo llevan años trabajando junto a él.
“Tengo profesionales en mi staff hace más de 10 años y es un orgullo que puedan adquirir experiencia y que quieran seguir siendo parte del staff”.
Para Martín, el trabajo de fotografía forma parte de una cadena mucho más amplia.
Cuando comienza la temporada de nieve, se mueve la ciudad.
“Empieza la temporada y se mueve la ciudad, derrama a todos los sectores”.
22 años viendo crecer Catedral
Desde detrás de su cámara, Martín también fue testigo de la transformación de Cerro Catedral.
En 22 años vio cambiar los medios de elevación, ampliarse los sectores esquiables y aparecer nuevas propuestas gastronómicas y de infraestructura.
Recuerda las antiguas telesillas y una montaña que llegaba menos arriba.
Hoy el escenario de trabajo es mucho más amplio.
“Cambió infinitamente. Cambiaron los medios de elevación, creció la capacidad esquiable y, por ende, nosotros tenemos más terreno para trabajar”.
También destaca la evolución de la fabricación de nieve.
“La nieve técnica que nos permitió trabajar la temporada 2025 fue tremenda. Gracias a los cañones pudimos trabajar”.
Para quienes viven de la montaña, cada mejora tiene un impacto concreto.
Más posibilidades para esquiar significan también más sectores donde trabajar, más visitantes disfrutando y más oportunidades para quienes desarrollan allí sus actividades profesionales.
Una comunidad que trabaja cada invierno
Después de más de dos décadas, Martín no habla solamente de una montaña.
Habla de una comunidad.
Fotógrafos, instructores, pisteros, maquinistas, técnicos, gastronómicos y trabajadores de distintas áreas forman parte de una actividad que cada invierno vuelve a encontrarse en Catedral.
“Hay una gran hermandad. Hay una comunidad que trabaja todos los inviernos en esta montaña”.
Por eso valora especialmente la posibilidad de trabajar allí y formar parte de esa comunidad.
El Pase Fotógrafo es, en ese sentido, mucho más que un acceso para él.
Es la herramienta que le permite seguir ejerciendo una profesión que construyó durante 22 años y que, al mismo tiempo, permite que un equipo de personas pueda desarrollar su trabajo en la montaña.
Catedral como parte de una historia
Martín aprendió a esquiar en Catedral.
Sus hijos también tienen su vínculo con la montaña.
Y después de tantos años, el cerro dejó de ser solamente su lugar de trabajo.
“Catedral para mí es mi vida. Tengo 50 años, trabajo hace 22 años, aprendí a esquiar acá, trabajo acá, mis hijos también y realmente es parte de mi historia”.
Esa historia personal se mezcla con la de Bariloche.
Una ciudad que cambió, una montaña que creció y una comunidad que encontró en la nieve una forma de trabajar, desarrollarse y construir oportunidades.
Por eso Martín intenta transmitir a su entorno que la montaña también puede ser vivida por quienes viven en Bariloche.
“Yo insto a todo mi entorno a que conozcan el cerro, que esquíen en esta montaña, que aprovechen el pase residente. Tenemos muchas posibilidades porque el mundo del esquí no es tan lejano”.
Seguir mirando hacia adelante
Después de 22 años detrás de la cámara, Martín sigue imaginando futuro.
Quiere que Catedral sea cada vez más ágil y, al mismo tiempo, continuar haciendo crecer su proyecto.
“Quiero seguir siendo el mejor servicio de fotografía del cerro”.
Pero también hay algo que espera que nunca cambie.
“Espero que nunca se pierda la camaradería del mundo del esquí en Catedral”.
Quizás esa combinación entre evolución y pertenencia sea la que mejor resume su historia.
Una persona que llegó a Bariloche fascinado por sus paisajes, encontró una profesión en la montaña, aprendió a esquiar, formó una familia y construyó un equipo.
Y que durante 22 años pudo hacerlo gracias, entre otras cosas, a una herramienta que hoy considera fundamental para su trabajo: el Pase Fotógrafo.
Porque para Martín, Catedral no es solamente el lugar donde busca la fotografía perfecta.
Es el lugar donde construyó su vida profesional.
Y donde todavía, cada mañana, una cámara, un equipo de fotógrafos y una montaña entera vuelven a ponerse en movimiento.