La obra de $21.000 millones que reconfigura la situación hídrica de Bariloche
El desarrollo urbano y el crecimiento poblacional de Bariloche exigen infraestructura a la altura de los desafíos del siglo XXI. En esa línea, el Gobierno de Río Negro, a través de Aguas Rionegrinas (ARSA), ha puesto en marcha una obra estratégica que, con una inversión que supera los $21.000 millones, no solo resolverá las necesidades hídricas actuales, sino que proyectará a la ciudad hacia las próximas dos décadas con un servicio robusto, eficiente y sostenible.
Este megaproyecto, que ya se encuentra en ejecución, pasará mayormente inadvertido a simple vista por desarrollarse bajo tierra, pero su impacto económico y social será profundo: alcanzará directamente a 30 barrios del sur de la ciudad y aliviará la presión sobre la infraestructura existente, mejorando la distribución en todo el ejido urbano.
Un sistema integral que nace en el Lago Gutiérrez
La columna vertebral de la obra es la construcción de una nueva planta potabilizadora que tomará como fuente el Lago Gutiérrez. Allí se edificará una toma de caudal que elevará el agua hacia la planta de tratamiento, que operará en dos fases:
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Primera etapa: producción de 700 metros cúbicos por hora.
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Segunda etapa: ampliación a 1.000 metros cúbicos por hora.
Cuando el proyecto esté completamente operativo, inyectará 24 millones de litros adicionales de agua potable diarios a la red, una capacidad que permitirá absorber el crecimiento demográfico y productivo de la ciudad sin sobresaltos.
Almacenamiento e impulso: la ingeniería detrás del suministro
Además de la planta, el plan contempla una cisterna de almacenamiento de 2.500 metros cúbicos. Desde allí, el agua será impulsada hacia el sector de las 645 Viviendas, donde se levantará una segunda cisterna de 100 metros cúbicos y un sistema de rebombeo que extenderá el alcance hacia Valle Azul y Frutillar Alto. En este último punto, se construirá una tercera cisterna, esta vez con capacidad de 500 metros cúbicos.
A estas instalaciones se suman nuevas estaciones de impulsión, el refuerzo de redes actuales y la colocación de más de 6.000 metros de cañerías, una inversión en conductos que modernizará el entramado subterráneo de la ciudad.
Visión técnica y planificación conjunta
El proyecto es fruto del trabajo coordinado entre el Departamento Provincial de Aguas (DPA), que elaboró la propuesta preliminar, y los equipos técnicos de ARSA, que ajustaron el diseño a las necesidades actuales y a las proyecciones demográficas de Bariloche.
El inspector de obra de ARSA, Bruno Tonelloto, subrayó la relevancia de este tipo de iniciativas: "Son obras que no se ven, pero son las más importantes para cualquier asentamiento humano. Permiten anticiparse al crecimiento urbano y evitar que la infraestructura quede por detrás de las necesidades de la población".
Plazos y avances en terreno
El contrato estipula un plazo de ejecución de 24 meses. Actualmente, los trabajos avanzan a un ritmo condicionado por las bajas temperaturas invernales, propias de la región. En esta etapa, las tareas se concentran en el movimiento de suelos y en la recepción y acopio de los materiales, especialmente las cañerías que se instalarán en los distintos frentes de obra.
Una transformación silenciosa, pero de alto retorno social
Si bien la mayor parte de la infraestructura quedará soterrada, sus efectos serán palpables cada día en los hogares barilochenses. Esta obra no solo resuelve un déficit histórico, sino que posiciona a la ciudad con una infraestructura hídrica de punta, capaz de sostener el desarrollo económico, turístico y residencial de los próximos 20 años.