Carne de jabalí y guanaco: la apuesta de Río Negro para formalizar un mercado que ya existe
El gobierno provincial enviará en agosto un proyecto de ley a la Legislatura para habilitar la comercialización formal de carnes silvestres, con el foco puesto en una alternativa que promete aliviar el bolsillo y, de paso, poner freno a una plaga sin depredador natural.
La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo a cargo de Carlos Banacloy, busca modificar la Ley Provincial de Carnes para permitir que cortes de jabalí y guanaco lleguen a las góndolas de carnicerías, supermercados y restaurantes con todas las habilitaciones sanitarias. "Tenemos que salir del modelo de caza control y escalar para que esas proteínas se comercialicen y lleguen a la población", adelantó el ministro.
La movida no es menor: hasta ahora, el aprovechamiento de estas especies está limitado a la caza sanitaria para regular poblaciones y al consumo informal, que existe pero sin controles. La propuesta apunta a cambiar eso y a sumar una "proteína de cercanía": animales que viven en las inmediaciones de los pueblos patagónicos, lo que facilitaría la logística y reduciría costos de transporte .
El proyecto también guarda sus razones ambientales y productivas concretas. En este sentido, Banacloy explicó que el jabalí europeo, una especie exótica introducida en Argentina hace décadas, no tiene depredador natural y se mueve en grandes grupos que arrasan con cultivos extensivos como maíz y alfalfa. "Son animales que generan mucho daño sobre los cultivos que uno ya tiene hecho", señaló.
La situación del guanaco es inversa, pero con el mismo problema de base: la población de esta especie autóctona, según el ministro, ya supera en número a la de ovejas en la Patagonia. Lo que antes era un animal en riesgo, hoy es un recurso disponible y, para el gobierno provincial, una oportunidad de producir sin los costos de cría en cautiverio. "La mayoría de las carnes salvajes son mucho más magras que las carnes tradicionales hechas en encierro", agregó.
La formalización también tiene la mira puesta en materia de seguridad alimentaria. El proyecto prevé que la faena se realice en establecimientos habilitados con exigencias de los municipios, la provincia y el SENASA, con especial atención a enfermedades como la triquinosis. "Lo mejor que te puede pasar es que esté formalizado, porque ahí es donde perdés el control si no lo está", argumentó Banacloy.
Río Negro no es pionera en esta búsqueda de alternativas. Santa Cruz ya comercializa carne de guanaco en carnicerías locales a precios más bajos que la vacuna, Corrientes proyecta un frigorífico multiespecie para ciervos y chanchos salvajes, y Chubut puso en marcha una prueba piloto con carne de burro que encendió el debate en todo el país.
La diferencia, según el ministro rionegrino, está en que estas carnes no vienen a desplazar al vacuno o al pollo, sino a sumarse como una opción más con un objetivo claro: "No va a ser una carne que va a ocupar un lugar que retire el del cerdo o el pollo. Probablemente entre con un kilo per cápita, que para el consumo que tenemos es un montón", concluyó.