De Cusco a la Patagonia
Sorprendente aventura en bici de una familia francesa, con escala en Bariloche
Años atrás, Marie y Damien, una pareja de intrépidos jóvenes franceses, oriundos de Tarbes (sur de Francia, cerca de los Pirineos y el límite con España), recorrieron Europa y Asia en bicicleta, en una modalidad distinta de hacer turismo. Ahora, ya con sus hijos Basile (9), Titouan (7) y Margot (5), se atrevieron a cruzar América del Sur pedaleando y están en pleno trayecto.
En el salar de Uyuni, Bolivia
La semana pasada pasaron varios días de descanso en Bariloche, en la casa de Alex y Mariana en el kilómetro 6, donde conversaron con Económicas Bariloche.
“Hicimos 2.000 kilómetros en bicicleta, con partes en colectivo en sectores peligrosos, así llegamos a Bariloche”, explicó Damien a Económicas Bariloche. “Ahora estamos disfrutando del sol, porque antes tuvimos mucho viento y cielo nublado”, agregó Marie.
Demian y los chicos Basile, Toutian y Margot, ya en Río Negro
Marie reconoció que “a veces es difícil este recorrido con los chicos, en especial en zonas desérticas, llevamos agua para todos, pero es muy interesante para los chicos y nosotros encontrar mucha gente en el camino, probar distintas comidas. Todo el tiempo la gente nos ve y nos quiere ayudar, nos alienta”.
La pareja anda en una bici individual cada uno, al igual que Basile y Titouan. “Margot va conmigo en una bicicleta doble, si quiere pedalea o no. Y Titouan tiene una cuerda, por si hay subidas o mucho viento, lo ayudamos pedaleando”, explicó Damien.
Las bicis de los grandes van en viaje muy cargadas, con mochilas, alforjas, dos carpas, una pequeña cocina y un purificador de agua, entre otras cosas. Hacen jornadas diarias de cuatro horas por la mañana y otra hora a la tarde, después de un almuerzo y descanso. “Necesitamos contar con tiempo para descansar, jugar, hacer cosas de la escuela, muchos momentos para los chicos”, agregó ella.
Ambos son ingenieros y trabajan en un organismo prestador del servicio de agua potable, y tomaron un “año sabático”, con permisos en sus trabajos, y deben hacer todo el recorrido en siete meses.
Basile comentó que lo que más le gusto del viaje fue encontrar muchos animales en las regiones selváticas de Perú y Bolivia (cruzaron por Amazonia, entre otros lugares. La peor experiencia para el mayor de los chicos fue una subida pronunciada y larga, llegando a San Martín de los Andes. Venían de 10 días con mucho calor y fue lo más difícil para todos.
“En Cusco no tuvimos problemas con la altura, nos aclimatamos en una semana a 2.500 metros de altitud. Al principio tuvimos dolor de cabeza y de panza, pero después anduvimos bien”, relató Marie.
Aunque les costó también, a ella le encantó atravesar los salares de Uyuni, en Bolivia: “hay mucha altura ahí, es impresionante, todo blanco durante tres días sin abastecimiento, con el agua que llevábamos nosotros”, dijo.
Basil agregó que a él le gustó mucho llegar a un pueblo de 300 habitantes en Bolivia en donde todos estaban de fiesta. “Toda la gente estaba invitada a la fiesta del pueblo, incluso nosotros. Nos invitaron a comer, estuvimos dos días con ellos, fue una sorpresa”, expresó.
Hacia el sur
Damien indicó que saldrían de Bariloche hacia Trevelin para pasar a Chile por Futaleufú, y luego seguir la Carretera Austral, por lo menos hasta Villa O’Higgins. “Veremos la energía de la familia”, contestó a la pregunta de si se proponían llegar a Ushuaia.
En las sendas de Bariloche
“A fines de marzo debemos regresar a Santiago de Chile para volver a Francia. Para entonces habremos recorrido más o menos 3.500 kilómetros en bici”, indicó.
Ocurrencia
-¿Cómo surgió la idea de hacer el recorrido en bici?
-“Hace 10 años, cuando los niños no habían nacido, él y yo hicimos un viaje en bici por Europa y Asia, durante 18 meses. Nos gusta mucha esta manera de viajar. Y ahora con los niños es toda una aventura, ir todos juntos y pasar mucho tiempo con ellos. Durante la vida cotidiana no hay mucho tiempo con el trabajo, la escuela y todo.
Eligieron esta época para recorrer América del Sur para aprovechar el verano y transitan por países con un solo idioma, “más fácil para los chicos”.
-¿Y es buena idea viajar con los chicos?
-¡Sí!- respondió Basile cabeceando con énfasis.
“Depende de los días, si hay mucho viento o lluvia es difícil. Pero la vida al aire libre nos gusta a todos. Para nosotros es mucho trabajo, igual que cuando estamos en la casa. Hay que tener energía, pero es muy bueno”, completó Marie.
Les gusta ir totalmente desconectados de los electrónicos e internet, y rompen el hábito cada tanto para informar a sus familias de la situación, y subir fotos y ubicaciones en su perfil de la aplicación y red de viajeros Polarstep.