2025-10-21

El Gobierno firma una resolución para achicar subsidios en el sistema eléctrico argentino

Lo hace la Secretaría de Energía de la Nación y en la previa de las elecciones legislativas nacionales del próximo domingo. El nuevo esquema, que entrará en vigor el 1° de noviembre, busca sincerar los costos reales de la energía, limitando el rol del Estado. El gran interrogante, cuál será el impacto social.

La Secretaría de Energía de la Nación, mediante la Resolución 400/2025, oficializó la puesta en marcha del nuevo régimen de normalización del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM), que comenzará a aplicarse el 1° de noviembre de 2025. Dicen desde el Gobierno que el objetivo central es avanzar hacia un sistema eléctrico más competitivo, eficiente y sustentable. Sin embargo, hay varios interrogantes respecto del impacto de la medida sobre tarifas, inversión y tiempos de implementación.

Es que se reemplazará el esquema actual, basado en la centralización y en altos niveles de subsidios, por un modelo donde generadores, distribuidores y grandes usuarios puedan contratar libremente la energía a precios de mercado.

El proceso de transición, que se desarrollará en un plazo de dos años, contempla tres categorías de generación: asignada, para contratos vigentes o bajo control estatal; spot, que funcionará en el mercado libre con precios competitivos; y nueva, que incluirá las instalaciones habilitadas desde 2025, con incentivos adicionales para estimular inversiones. Además, se crean dos servicios de reserva de confiabilidad, destinados a garantizar el suministro eléctrico: uno básico, para plantas térmicas existentes, y otro adicional, con mejor remuneración, para nuevas inversiones en generación térmica, hidráulica, nuclear o de almacenamiento energético.

Por supuesto que el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, celebró la nueva medida: “Sacar al Estado del medio es revertir ese proceso y permitir un funcionamiento sin aprietes, sin corrupción y sin ineficiencias. Porque un Estado más pequeño es la mejor política para combatir la corrupción; y que además nos va a dar más electricidad y más barata”.

El nuevo esquema también redefine la estructura de precios y costos, introduce un tipo de cambio de referencia para las transacciones, elimina restricciones para que las distribuidoras contraten energías renovables y establece que las grandes demandas nuevas deberán contar con respaldo físico propio.

No hay dudas que se trata de un cambio de paradigma que busca restituir el principio de marginalismo y eliminar los precios administrados que rigieron desde la crisis de 2001. Es que antes, el Estado -a través de CAMMESA- fijaba precios de referencia muy por debajo del costo real y cubría la diferencia con subsidios que llegan en algunos casos al 60%. Ahora, se impulsa un sinceramiento de los costos reales del sistema. 

El gran desafío estará puesto en la transición, para evitar eventuales tarifazos, en el marco de una economía en estado delicado.

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