SEGURIDAD VIAL
Los camiones hidrantes
Por Néstor Vidal (*)
Los camiones hidrantes son vehículo especializados que utilizan potentes chorros de agua para diversos fines. También conocidos como "carro lanza-agua", se usan tanto en el control de disturbios como en la lucha contra incendios, dependiendo de su configuración.
Dimensiones
Los hay de diferentes medidas, peso y capacidades, por lo general una unidad rápida posee 3 metros de ancho, con un largo de 4 metros y 3 metros y medios de alto, con un peso aproximado de 11 toneladas, dotados de lanza monitor, algunos poseen barrepies en sus laterales, en el sector posterior y frente, (los que son utilizados para desinfecciones publicas) la capacidad de carga varían según su estructura, específicamente al que estamos describiendo posee un (1) tanque de 3000 litros de carga y (2) tangues de abastecimiento de 100 litros. Sus interiores son una verdadera sala de comando. Con monitores y cámaras de grabaciones en amplio angular y domos periféricos visuales.
Los "camiones hidrantes" (también llamados autobombas) son vehículos de bomberos equipados con un depósito de agua o con la capacidad de conectarse a fuentes externas de agua, como hidrantes fijos, y cuentan con una bomba de alta presión para lanzar agua a alta o baja presión los que son utilizados para combatir incendios o dispersar multitudes. Sus características incluyen capacidad del depósito (ej. 800 litros), potencia de la bomba (ej. 2000 litros/minuto a 10 bar).
Su función principal es extinguir incendios y otras emergencias, y en algunos casos, dispersar multitudes.
Poseen un depósito de agua integrado de distintas capacidades, o se conectan a una fuente de agua externa
Los camiones hidrantes tienen cañones que lanzan chorros de agua a alta o baja presión. Lanzan chorros de agua a alta presión a baja presión. Más modernos pueden tener un caudal de hasta 20 litros de agua por segundo con un alcance de hasta 67 metros de distancia. Al igual que sucede con los proyectiles de impacto, la presión del chorro de agua se atenúa con la distancia, y el uso de camiones hidrantes a corta distancia puede provocar lesiones graves.
Complementos secundarios
Además de su carga principal de agua, se pueden mezclar diferentes agentes con el agua que utilizan para crear un impacto secundario. Los colorantes, las sustancias químicas pestilentes y las tintas invisibles reactivas a rayos UV. Los agentes químicos irritantes en forma concentrada pueden disolverse o dispersarse en el agua para añadirle un efecto irritante.
Los cañones de agua de los camiones hidrantes se conectan a suministros de agua subterráneos o a depósitos móviles, generalmente instalados en el interior de los vehículos.
Consecuencias para la salud
Los camiones hidrantes pueden afectar la salud de diversas maneras. Las lesiones directas pueden incluir traumatismos o lesiones internas por el impacto del chorro de agua, que tiene una fuerza suficiente como para romper huesos y causar ceguera. La fuerza del chorro de agua puede hacer que las personas pierdan el equilibrio y puede, incluso, propulsarlas contra objetos del entorno; la mayoría de las muertes registradas por camiones hidrantes se deben a estas lesiones por impacto “secundario”. Los aditivos químicos del agua también pueden tener efectos negativos para la salud. Las sustancias químicas pestilentes de larga duración provocan náuseas persistentes y dificultad para respirar.
Finalmente, este profesional aconseja que siempre deben evaluarse los factores contextuales antes de tomar la decisión de desplegar camiones hidrantes, especialmente si hay bajas temperaturas o si no se puede garantizar la adecuada dispersión de los manifestantes. El uso de colorantes y otros agentes químicos no es apropiado para el control seguro de multitudes y debería prohibirse. Tanto los fabricantes como las fuerzas de seguridad deben establecer normativas sobre la presión y la temperatura del agua, así como las limitaciones de distancia de uso.
(*) Néstor Vidal profesional forense integrante de CIFTT (Centro de Investigación Forense y Tecnología del Tránsito) y miembro suscripto al programa del Instituto Nacional de Justicia (NIJ) de la Agencia de Investigación Científica Forense, Evaluación y Tecnología del Departamento de Justicia de los Estados Unidos (999-N. Capitol St., NE, Washington, DC 20531).