Energía nuclear
Aseguran que una empresa de EEUU compró la patente de un reactor de Invap
El año pasado, la empresa Invap había patentado en Estados Unidos un reactor modular compacto, de 300 MW de potencia, buscando posicionarse en el nuevo Plan Nuclear del gobierno nacional. Es el ACR-300, diseñado íntegramente por la compañía de Bariloche, un reactor nuclear para producir energía, de la familia de centrales pequeñas (SMR, por su sigla en inglés) para ciudades o “granjas” de inteligencia artificial.
Recientemente, fuentes anónimas consignadas por el portal especializado Espaciotech, informaron que una empresa inversora estadounidense no identificada habría adquirido la patente del ACR300. Una operación muy trascendente a futuro, que le abre mercados a Invap, incluso en Argentina, donde la empresa de propiedad de la provincia de Río Negro debe competir con otras extranjeras en igualdad de condiciones. De hecho, el reactor Carem, diseñado por CNEA e Invap décadas atrás, en construcción en Atucha, va poniéndose obsoleto antes de existir, y no logra encontrar ecuación económica para funcionar.
El Carem es un prototipo argentino de SMR de 25 MWe, cuya construcción demostró muchas demoras. Tiene contratos civiles a punto de expirar y puede quedar prácticamente paralizado. Sin embargo, la CNEA ya completó una Revisión Crítica de Diseño y firmó con Invap un memorando de entendimiento para explorar oportunidades comerciales conjuntas, tanto para el Carem como para futuros desarrollos.
En cambio, el ACR-300 es de vanguardia, está en el catálogo de la OIEA de propuestas a desarrollar, y se basa en una tecnología que permita seguir incrementando la lucha contra el cambio climático. Además, al mismo tiempo, le proveerá energía a los centros de datos especializados para continuar con el desarrollo de IA.
El nuevo proyecto
El modelo, basado en un sistema de agua presurizada (PWR), fue registrado en la Oficina de Patentes y Marcas de EE.UU., y está pensado para reducir costos y facilitar el mantenimiento. INVAP evalúa alternativas de financiamiento y asociación para avanzar con su desarrollo en el marco de la transición energética.
El diseño del ACR-300 incorpora innovaciones técnicas que contribuirían a disminuir los costos de construcción y operación: entre ellas, la disposición horizontal de los generadores de vapor —lo que permitiría un edificio de contención más bajo— y la eliminación de grandes tubos en el circuito primario, que reduciría riesgos y exigencias de seguridad. Se trata de un reactor pequeño en comparación con los convencionales de 1000 MWe, alineado con la tendencia global hacia los SMR (Small Modular Reactors).
Invap es líder en exportación de reactores de investigación y multipropósito, y podría posicionarse a la cabeza de la oferta para buscar financiamiento destinado al desarrollo de reactores SMR.
Clave al futuro
El ACR300 es una pieza fundamental del Plan Nuclear argentino anunciado por el presidente Javier Milei y liderado por Demián Reidel, presidente de Nucleoeléctrica Argentina.
Reidel renunció al cargo de Jefe de Gabinete de Asesores del presidente Javier Milei para concentrarse “de lleno, desde la presidencia de Nucleoeléctrica, en el desarrollo del Plan Nuclear Argentino”.
Invap y la empresa compradora estadounidense formaron una sociedad para el diseño y la futura fabricación de reactores ACR 300 exportables.
Este panorama contrasta el modelo impulsado por el presidente Javier Milei, de confiar más en las manos privadas que en el Estado para estos desarrollos, y el anterior kirchnerista que enfocaba estos emprendimientos en organismos o empresas públicas.
Con las políticas anteriores, Invap desarrolló capacidad en la industria de reactores de investigación y fabricación de radioisótopos, satélites de investigación y comunicaciones, radares monopulso y 3D, y una gran oferta de equipos de vanguardia tecnológica, convirtiéndose en uno de los grandes actores internacionales. A la par, la CNEA y la CNAE, pusieron al país entre el puñado de países en el selecto grupo (menos de 10) en la cima del desarrollo.
El resultado está por verse. Por lo pronto lo estatal demostró que es el camino al desarrollo y lo privado debe ser capaz de complementarlo en el crecimiento de la riqueza nacional, más allá de los grandes negocios que depara para empresas y sus directivos.