Alerta

Científicas del Conicet detectaron una medusa invasora de Asia en lagos de la zona

Altera la cadena alimenticia de otras especies autóctonas y ahora buscan medir el impacto ecológico que tienen en esos cuerpos de agua de la región. Llaman a aportar información para ampliar el registro de distribución
martes 28 de abril de 2026

Un grupo de investigadoras del Conicet detectó la presencia de una especie de medusa proveniente de Asia en lagos y lagunas de Bariloche. Si bien ya se había identificado en otras provincias argentinas años atrás, este registro permitirá estudiar, en la región, las posibles implicancias de la aparición de un ejemplar que es casi imposible de erradicar, de acuerdo a lo informado ayer por el canal de noticias TN.

La medusa Craspedacusta sowerbii, conocida como medusa de agua dulce, es originaria de aguas cálidas de Asia, particularmente del río Yangtsé, uno de los más largos de China y del continente.

Hace pocas semanas, se registró oficialmente su presencia en el Parque Nacional Nahuel Huapi a partir del estudio de las investigadoras Sharon Allen Dohle, Mariana Reissig, Patricia García y María del Carmen Diéguez, que forman parte del Grupo de Ecología de Sistemas Acuáticos a escala de Paisaje (Gesap), perteneciente al Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (Inbioma - Conicet). Este conocimiento, concretado por medio de análisis en los lagos Escondido y El Trébol, además de la laguna Huillines, permitirá monitorear y gestionar a la especie.

Por el momento, las científicas investigan qué efectos ecológicos tendrá la medusa de agua dulce en esos cuerpos de agua y, a su vez, buscan determinar el grado de establecimiento de la especie en la región.

Su ciclo de vida comprende una fase pólipo, que es microscópica, y una fase medusa, que es visible durante períodos breves, particularmente cuando hay condiciones ambientales favorables y una temperatura del agua por encima de los 17°. Esta cuestión es crucial, ya que las modificaciones de las condiciones climáticas en la región, con inviernos más moderados y veranos con temperaturas inusuales, hacen que la dispersión de la especie pueda potenciarse.

Cambios en la cadena alimenticia

La medusa de agua dulce es muy difícil de detectar y demasiado fácil de trasladar: en su fase pólipo se adosa a múltiples superficies, que van desde botes o equipos de pesca hasta las patas de aves migratorias o los cuerpos de peces. Además, no se le conocen depredadores naturales en la región que puedan colaborar al control poblacional.

Conocer el grado de establecimiento de la especie puede ser el puntapié para magnificar su presencia en la región. Y si bien todavía no hay magnitud de los impactos ecológicos, sí hay certezas sobre su comportamiento. La medusa de agua dulce compite por alimento con peces pequeños que son, a su vez, alimentos de peces más grandes. Esta es una de las mayores alteraciones que puede provocar al ecosistema: la modificación sustancial de la cadena trófica en la región.

“La medusa de agua dulce es invasora en todos los continentes, menos en la Antártida. Viene de China y se registró primero en Europa, después en Norteamérica y se fue expandiendo. Se adapta fácilmente a nuevas condiciones e invade nuevos ambientes rápido y fácil porque es fácil que la transporten aves, embarcaciones y peces”, explicó a TN Reissig.

A eso, García sumó que, actualmente, están trabajando los perjuicios que pueda provocar la especie en la región y resaltó: “Tiene gran capacidad de dispersión y es posible que su registro esté subestimado. Una vez que se establece, técnicamente es imposible erradicarla porque tiene una fase muy pequeña que es casi imposible de eliminar. Se puede hacer un esfuerzo en evitar una mayor dispersión”.

Recomendaciones y aportes

La mayor actividad humana derivada del turismo también puede potenciar la dispersión de la especie. Es por eso que, a la par de las investigaciones vigentes, hay una serie de recomendaciones a seguir para no contribuir al incremento poblacional de la medusa de agua dulce.

Es importante evitar traslados de agua, plantas y animales entre ambientes. En caso de navegar en los lagos, se debe drenar el agua de botes y artefactos flotantes fuera de los cuerpos de agua. Además, se recomienda desinfectar equipos (botas, redes, embarcaciones y motores) con agua caliente, soluciones salinas o desinfectantes como lavandina para eliminar los pólipos, que son muy difíciles de detectar a simple vista. Si las embarcaciones se trasladan de un ambiente a otro, se sugiere dejarlas secar antes del desplazamiento.

Las científicas indicaron que los registros de la especie son escasos, por lo que toda colaboración por parte de las personas que vean algún ejemplar es de ayuda. Para eso, hay diversas formas de contribuir sin ser especialista en la materia o investigador.

Para ayudar, se debe enviar una foto y su referencia geográfica a la cuenta oficial de Instagram del grupo de estudio (@fotolab.gesap). También se pueden subir registros con fotos a la plataforma iNaturalist, que se centra en la ciencia ciudadana y cuenta con especialistas que chequean la información aportada por las personas que buscan colaborar a ampliar el registro de la distribución de la medusa de agua dulce.