Barilochenses desarrollan en cuarentena un traje de protección para personal médico

Tres emprendedores de Bariloche, con la ayuda de varios vecinos y comerciantes, diseñaron y fabricaron el prototipo de un primer equipo de protección para personal médico del hospital de Bariloche: un traje autónomo de presión positiva, con filtrado de vapores orgánicos y partículas. Todo en apenas diez días, en cuarentena e impulsados por aportar algo ante la emergencia del coronavirus.

“Es iniciativa de un grupo de amigos para ayudar. No hay ningún interés particular ni comercial detrás de esto, la idea original fue de proveer al hospital de Bariloche pero apenas lo dimos a conocer aparecieron consultas de otros lugares. Es algo que está sucediendo ahora, un desarrollo nuestro, validado acá y que sólo busca un aporte a la comunidad en la emergencia”, explicó a Económicas Bariloche Pablo Dormisch, uno de ellos.

Contó que colgaron en Facebook el desarrollo y en apenas una hora recibieron una catarata de llamados y mensajes que los desbordó, presión de la que también debieron ponerse a resguardo para no perder de vista el objetivo inicial de ayudar en la emergencia.

Es difícil imaginar otro lugar que no sea Bariloche como caldo de cultivo para un proyecto así.

Dormisch hace matricería de precisión y fue proveedor de Invap de diversos desarrollos e insumos. Actualmente está dedicado a la fabricación de equipos de pesca con mosca, su gran pasión. Junto a él participó Alejandro Acuña y Gonzalo Luna (estudiante de Ingeniería en la UTN), ambos tecnólogos de Mecánica 14. Los tres trabajan desde hace tiempo con soluciones tecnológicas y bajo presión.

En aislamiento y sin poder trasladarse al principio, fueron contactando conocidos que aportaron soluciones.

A través de Hugo Olivera, el dueño de Samay Huasi (histórico local de materiales para artistas y artesanos, y también ferretería), se vincularon al guía de pesca Martín Ferreyra, quien para conseguir elementos de motorización y electrónica los contactó con Sebastián Pometti, de Botes del Limay, “drift boats” para derivar y pescar en ríos, y también dedicado a la fabricación de drones.

Las familias Pizzuti (Electricidad Pizzuti) y Secondo (Bobinajes Secondo) les abrieron las puertas de los locales para las provisiones que necesiten, al igual que hizo Rogelio Schefer con Sur Goma.

Carlos Ocare y Alejandro Madeo, entre otros, trabajaron en la electrónica; Sebastián Taylor aportó piezas en impresión 3D; en tanto que Swen Brerton y Dario Mainini (de Mecánica 14) sumaron conocimiento y otros elementos.

“Todo es desarrollo nuestro, no inventamos nada nuevo, queremos sumar algo más a generar una barrera de protección personal en la salud, con elementos de fácil obtención, un equipo simple y duradero, y si algo se rompe que sea de fácil reemplazo”, definió Dormisch.

Sobre el filo de la medianoche de este domingo y apenas diez días después de la primera idea, llegaron al primer prototipo. “Es lo más difícil y lo que lleva más tiempo, y funciona bien. Ahora resta corregir, rediseñar algunas partes y hacer más pruebas”, sostuvo el emprendedor.

Explicó que el traje “tal vez no sea el definitivo” y que se adecuarán a los requerimientos de Salud Pública y el hospital de Bariloche, para el que pensaron una primera donación de 20 equipos.

En función de la demanda y las provisiones posibles, que conversan con distintas empresas, siempre con el objetivo de aportar el beneficio sin fines de lucro, son pocos los días que les demandaría la fabricación a escala.

“Al coronavirus no se lo conoce bien aún y no pretendemos una solución definitiva. Estamos a tiempo de entregar los equipos a tiempo de una gran demanda hospitalaria y sólo es eso lo que queremos hacer”, resumió.