Un rinconcito rodeado de bosque para disfrutar de exquisitos chocolates, café y otras delicias

Está a pasos del Centro Cívico, pero los árboles de alrededor, las flores de la entrada, el deck cálidamente ambientado, invitan a imaginarse una cabaña en medio del bosque. Durante muchísimos años fue una verdulería, quizás, la más conocida de la ciudad. Ahora se convirtió en el lugar donde Carolina hace magias con el chocolate.

Fon es el nombre, heredado de su apellido. “Cuando tramitamos la habilitación, nos pedían ya un nombre y no se nos ocurrió otra cosa”, dice entre risas Carolina, sentada en el deck de su rinconcito soñado, por el que trabajó toda su vida, en 20 de febrero 471.

Empezó en el rubro siendo muy chica, ya con dos hijos. Durante 22 años trabajó en una de las chocolaterías de la ciudad y al poco tiempo de empezar, se dio cuenta de que la elaboración y el trabajo con el chocolate le generaban pasión.

“Pasé por todos los sectores, aprendí lo básico sobre elaboración y me quedé en ese área mucho tiempo”, recuerda y añade “me di cuenta de que el chocolate era como una terapia para mí”. Así fue como comenzó a capacitarse constantemente. Estudió la carrera de Pastelera profesional y se especializó en bombonería contemporánea o de vanguardia.

“Mientras tanto seguía trabajando y con cada ahorrito que tenía, compraba moldes, utensilios, materiales de todo tipo pensando en que algún día, quería tener mi propio lugar donde poder hacer los chocolates como verdaderamente me gustan”, señala.

Carolina estaba convencida de lo que quería y eso se resumía en dos palabras: “algo distinto”. Después de 22 años decidió dar el gran paso y renunciar a su trabajo. Durante un tiempo se dedicó a la elaboración de chocolates exclusivamente, pero anhelaba tener un espacio propio.

Hace dos años esperaba encontrar el lugar indicado y finalmente se dio. Carolina ya había visto el local que estaba desocupado hace tiempo, pero en un principio sus dueños no lo querían alquilar. Finalmente, todo salió más rápido de lo esperado. “Mi marido conocía al dueño, le volvió a preguntar y dijo que sí, que nos lo alquilaba”, relata.

Así fue como se pusieron manos a la obra. Todo fue a pulmón, hecho por sus manos. Sus hijos, su pareja y ella misma se dedicaron plenamente a reformar, a remodelar y mejorar el lugar. El 8 de octubre abrieron las puertas de Fon, un pequeño cafecito rodeado de verdes en el que unas hermosas vitrinas lucen los chocolates vistosos, coloridos y artísticos.

“Todo es artesanal, no hay máquinas, solo un microondas”, dice a modo de broma. Una pequeña sala de elaboración a la vista es una de las atracciones del lugar. Allí se puede ver como elaboran cada uno de los bombones y chocolates que venden.

Carolina se preocupa por tener materia prima de la mejor calidad y eso se siente al probarlos. Los chocolates que elabora salen de lo que estamos acostumbrados. Son arte verdaderamente. Cada bombón combina el sabor con los colores que lo decoran. Están pensados en cada detalle y eso también se nota.

“Buscamos salir de la zona de confort y a la gente le gusta, porque compra y vuelve”, cuenta la mujer y añade que “estamos muy contentos con la reacción de la gente, todo el apoyo y el cariño que nos han brindado, nos hizo muy felices”.

En Fon se nota el ambiente familiar. Los dos hijos de Carolina son quienes ayudan en el trabajo diario. “Siempre quise que ellos aprendan lo que yo sabía, darles independencia, que tengan los conocimientos para tener su fuente de ingresos sin depender de nadie. Ver que lo han hecho me da mucha satisfacción”, remarca.

El deck tiene varias mesas donde se puede disfrutar de las tardes de verano aunque también planean ya cómo adecuarlo para disfrutar del invierno. “Queremos que sea la clásica casita nevada donde puedan venir a tomar un chocolate caliente, probar todas las variedades que tenemos mientras disfrutan del paisaje”, señala.

Fon abre de lunes a viernes de 9 a 20 y los domingos de 10 a 13 y de 17 a 20. Los sábados permanece cerrado. En Instagram y Facebook se puede conocer más sobre la propuesta diaria. (Económicas Bariloche)