Mediación prejudicial: cómo una familia resolvió el cuidado de su madre sin llegar a juicio

En el CIMARC, hermanas y hermanos analizaron las necesidades de la persona mayor y acordaron contribuir de la misma manera. Uno de ellos participó desde un país vecino mediante una herramienta virtual.
lunes 19 de octubre de 2026

Una familia de la zona andina alcanzó un acuerdo para compartir los gastos de cuidado de su madre, una persona mayor que necesita asistencia permanente. Uno de sus hijos participó desde un país vecino mediante Zoom. 

La distancia no impidió que pudiera conversar con sus hermanas y hermanos para ser parte de una solución orientada a su bienestar.

La instancia se desarrolló en el Centro Integral de Métodos Autocompositivos de Resolución de Conflictos (CIMARC), con el acompañamiento de las defensoras adjuntas Adriana Palacios y Miriam Lago.

El uso de la herramienta virtual permitió que quien reside fuera del país estuviera presente en el intercambio y asumiera, junto con los demás integrantes de la familia, responsabilidades para sostener el servicio de una cuidadora.

Durante la mediación prejudicial, pudieron analizar las necesidades de su madre y definir cómo contribuir todos de la misma manera.

El convenio establece un aporte mensual de cada hija e hijo, con actualización trimestral, y prevé la apertura de una cuenta judicial para reunir los fondos. También acordaron que una de las hijas se encargará de administrar los recursos y abonar el servicio de la mujer que asiste a su madre a diario. .

Con la participación de todos se facilitó una respuesta familiar que pudo construirse más allá de las fronteras del país. La participación a distancia permitió que uno de los hijos formara parte de las decisiones y que la palabra se tradujera en cuestiones concretas para atender una necesidad compartida.

Estos espacios favorecen el acceso a la justicia y permiten encontrar soluciones consensuadas ante situaciones que requieren una pronta respuesta, especialmente cuando involucran a personas en situación de vulnerabilidad. 
En el ámbito familiar, ofrecen la posibilidad de evitar un proceso judicial que puede sumar desgaste y un costo afectivo para quienes necesitan resolver cómo acompañar a un ser querido en su adultez. 

El valor de la mediación está también en esa oportunidad de escucharse y organizar los cuidados de acuerdo con las posibilidades de cada integrante. En este caso, el diálogo reunió a una familia alrededor de un mismo propósito; estar presentes para su mamá, más allá de dónde se encuentre cada uno.