El Senado distinguió a Diego Fenoglio por su trayectoria, compromiso y aporte al desarrollo de Río Negro

Por iniciativa del senador nacional Enzo Fullone, integrante de la Comisión de Turismo del Senado, el reconocimiento se realizó en el marco de los festejos por el Día Mundial del Turismo.
martes 22 de septiembre de 2026

Acompañado por sus dos nietos, el empresario rionegrino Diego Fenoglio, fundador de Rapanui y creador de Franuí, recibió en el salón Azul del Senado de la Nación la “Mención de Honor al Mérito Turístico”, una distinción que todos los años reconoce a personas, emprendedores, organizaciones o instituciones que se destacan por promover y desarrollar el turismo en diferentes localidades del país.

Por iniciativa del senador nacional Enzo Fullone, integrante de la Comisión de Turismo del Senado, el reconocimiento se realizó en el marco de los festejos por el Día Mundial del Turismo – 27 de septiembre - y destaca la trayectoria de Fenoglio como empresario rionegrino, referente de Bariloche y creador de marcas nacidas en la Patagonia que proyectan la identidad, la producción y el turismo de Río Negro al mercado nacional e internacional.

En esta oportunidad, fue el propio Enzo Fullone quien entregó la mención especial a Fenoglio y destacó su capacidad para crecer sin perder el arraigo, transformar una iniciativa nacida en Bariloche en un producto de alcance internacional y, al mismo tiempo, mantener un fuerte compromiso con el desarrollo de su comunidad.

 “La historia de Diego muestra que desde Río Negro se puede pensar en grande, generar desarrollo y empleo y convertir cada dificultad en una oportunidad para seguir avanzando. No dejó atrás Bariloche para crecer, llevó el nombre y la identidad de su ciudad al mundo y, al mismo tiempo, siguió proyectando inversiones para su comunidad”, argumentó Fullone.

De Turín a la Argentina: una historia de esfuerzo, constancia y oportunidades

Con una historia marcada por el esfuerzo y el arraigo local, el legado de Rapanui comienza con Aldo Fenoglio, un maestro chocolatero de Turín que emigró a Argentina en 1939 huyendo de la Segunda Guerra Mundial junto a su esposa, Inés Secco.  

Tras intentar establecerse en diferentes ciudades del país, en 1948 la pareja encontró el lugar ideal: San Carlos de Bariloche. Según declaraciones familiares, eligieron este destino tanto por su parecido con los paisajes de su Piamonte natal como por su clima frío, condiciones perfectas para la elaboración artesanal del chocolate.

La tradición de Diego Fenoglio, junto a sus hermanas Laura y Leticia, está profundamente ligada a Bariloche y a la historia chocolatera que su familia construyó desde 1948, cuando su padre, Aldo Fenoglio, fundó la Confitería Tronador y desarrolló el tradicional chocolate en rama.  En la década de 1960, acompañando la consolidación de su prestigio, la confitería Tronador mutó su razón social para adoptar el apellido familiar, pasando a llamarse "Fenoglio".

La figura de Aldo trascendió la mera actividad comercial; su rol en la comunidad sentó las bases de un polo industrial colaborativo. Fenoglio se caracterizó por una ética de trabajo incansable, complementada con una gran disposición para asistir a colegas y competidores. 

Tras la muerte de su padre, en 1970, Diego asumió con apenas 20 años la conducción del emprendimiento familiar. Luego de más de dos décadas al frente de la empresa y ante su preocupación por la pérdida de calidad producto de la producción masiva, en 1995 decidió dar un paso disruptivo: dejó la compañía familiar y, en 1996, fundó Rapanui, comenzando en Bariloche con una premisa basada en la calidad, la innovación y la elaboración artesanal.

Uno de los principales hitos de su trayectoria fue la creación de Franuí, un producto que nació a partir de la combinación de las frambuesas patagónicas y el chocolate artesanal. Fenoglio dio origen a un producto novedoso que luego se transformó en el principal motor de la expansión internacional de Rapanui.

Más allá del crecimiento empresarial, la trayectoria de Fenoglio mantiene un fuerte vínculo con Bariloche, ciudad donde nació y desarrolló su proyecto empresarial y donde la familia convirtió una tradición gastronómica en una marca con proyección internacional. Ese vínculo también se expresa en su decisión de impulsar proyectos para el desarrollo local, como el proyecto de un megaestadio de hielo con dos pistas olímpicas, financiado mediante iniciativa privada, pensado como infraestructura para el desarrollo de los deportes invernales y de los atletas de la región.  

Así, la historia de Fenoglio puede sintetizarse como la de un empresario que combinó arraigo local, innovación, reinversión y compromiso con el desarrollo, llevando una producción nacida en Bariloche hacia mercados internacionales sin desvincular su identidad de la Patagonia.

El origen del chocolate en rama El acontecimiento más disruptivo de esta etapa fundacional fue, paradójicamente, resultado de un accidente de manufactura que cambiaría la historia chocolatera de la región. Mientras Aldo Fenoglio realizaba tareas de limpieza sobre una mesada de mármol, utilizó una espátula para retirar un excedente de chocolate fundido. Al raspar la superficie, observó que la fricción y el enfriamiento rápido provocaban que el chocolate se plegara sobre sí mismo, adquiriendo una forma corrugada y porosa que simulaba visualmente la corteza o rama de un árbol.  

Aldo saboreó ese resultado novedoso y descubrió que la incorporación de aire en la estructura alteraba la percepción en boca, otorgándole una suavidad y rapidez de fundición particular. Inmediatamente patentó el concepto de "chocolate en rama", un formato que rápidamente se estandarizaría en la industria y transformaría a Bariloche en la indiscutida Capital Nacional del Chocolate. 

El Senado distinguió a Diego Fenoglio por su trayectoria, compromiso y aporte al desarrollo de Río Negro