Seguridad vial

Cómo el frenado autónomo (AEB) redefine la biomecánica del atropello

Nuestro columnista Néstor Vidal aborda hoy un tema clave de la seguridad automotriz, para prevenir accidentes, referido al frenado autónomo y su evolución tecnológica.
domingo 07 de junio de 2026
Ilustración sobre la acción del frenado autónomo
Ilustración sobre la acción del frenado autónomo

Por Néstor Vidal (*), especial para Económicas Bariloche

En la constante evolución de la seguridad automotriz, los sistemas de Frenado Autónomo de Emergencia (AEB) se han consolidado como el estándar de oro para la prevención de colisiones. Su premisa física es innegable: al intervenir de forma automatizada milisegundos antes de un impacto, reducen la velocidad y, de forma cuadrática, la energía cinética que deberá disiparse durante el choque.

Sin embargo, desde la pericia mecánica y la accidentología forense, advertimos que esta misma tecnología ha inaugurado un nuevo y complejo paradigma. Al frenar abruptamente para salvar al peatón, el vehículo altera de manera radical su propia geometría de impacto, modificando las reglas de la biomecánica lesional que conocíamos hasta hoy.

Transferencia Longitudinal de Carga

Para comprender este fenómeno, debemos abandonar la idea del vehículo como un bloque rígido y analizarlo en su dinámica transitoria. Durante una desaceleración de emergencia generada por el AEB, la inercia actúa sobre el centro de gravedad del automóvil, provocando un par de fuerzas que resulta en lo que técnicamente denominamos cabeceo o hundimiento del frente (brake dive).

Este comportamiento no es aleatorio, sino que responde a la ecuación física de transferencia de carga longitudinal

El resultado práctico de esta ecuación es que la suspensión delantera se comprime al máximo, alterando la altura estática de marcha. El borde de ataque del capó y el parachoques pueden descender severamente. El vehículo ya no impacta con su geometría nominal, sino "agachado".

Patrón lesional en el peatón

La industria diseñó las estructuras frontales (paragolpes y capó) para absorber energía considerando a un vehículo en posición horizontal. Al colisionar en fase de hundimiento por la acción del AEB, la cinemática del cuerpo del peatón sufre alteraciones críticas:

  • Desplazamiento del punto de cizalladura: El parachoques, concebido para golpear cerca del complejo articular de la rodilla, ahora impacta más abajo, sobre la diáfisis de la tibia. Esto genera nuevos momentos flectores que pueden derivar en complejas fracturas en cuña (tipo Messerer), alterando la trayectoria de proyección del cuerpo.
  • Acortamiento del WAD (Wrap Around Distance): Esta es la consecuencia más severa. La distancia envolvente desde la calzada hasta el punto donde la cabeza golpeará el vehículo se reduce. En lugar de impactar en el centro del capó (zona diseñada para deformarse y proteger), la cabeza del peatón tiene una altísima probabilidad de golpear contra estructuras sumamente rígidas: la base del parabrisas, el torpedo o los pilares A.

El reto pericial en Bariloche y la región

La llegada masiva de vehículos con radares ADAS a nuestras calles nos obliga a actualizar la metodología de investigación. En Bariloche y la región, la situación adquiere matices aún más complejos. La topografía de nuestras rutas y las variables climáticas (presencia de hielo, nieve o lluvia que alteran el coeficiente de fricción y, por ende, el límite de desaceleración modifica directamente el grado de hundimiento del vehículo al activarse el AEB.

Los laboratorios de seguridad a nivel mundial, como el C-NCAP, ya han tomado nota de esta paradoja y pronto comenzarán a realizar sus pruebas de impacto (crash tests) evaluando a los vehículos exclusivamente en su postura dinámica de frenada, dejando atrás los anticuados ensayos estáticos.

La accidentología vial moderna no admite simplificaciones. Ya no basta con medir huellas de frenada; hoy, la reconstrucción de un atropello exige comprender que el intento mismo de la máquina por evitar el choque cambia, en fracciones de segundo, toda la arquitectura geométrica del impacto.

"En definitiva, la intervención del AEB transforma el siniestro instantes antes del contacto. El vehículo deja de colisionar como un sólido en traslación pura para convertirse en un sistema dinámico en plena transferencia de carga. Leer e interpretar esa metamorfosis geométrica es hoy, la verdadera frontera de la reconstrucción forense.

(*) Néstor Vidal Perito en Investigación Forense, especialista en Accidentología y Gestión de Riesgos, Registro DIFI 309-18. Integrante de CIFTT (Centro de Investigación Forense y Tecnología del Tránsito) y miembro suscripto al programa del Instituto Nacional de Justicia (NIJ) de la Agencia de Investigación Científica Forense, Evaluación y Tecnología del Departamento de Justicia de los Estados Unidos (999-N. Capitol St., NE, Washington, DC 20531). Aprendiz Ad Honorem en Nuevas Tecnologías (Toyota Industries / Nippon Life).