Franui for export: el producto insigina de Rapanui ya se fabrica en España

La tradicional chocolatería Rapanui ya fabrica su producto estrella ‘Franui’ en el país ibérico, desde el cual planea abastecer al resto del continente y a América del Norte. Cómo son los precios fuera de Argentina

Rapanui, la emblemática chocolatería de la Patagonia, desembarca en Europa con su producto estrella, los Franui. La empresa invirtió 3,5 millones de euros ($ 374,5 millones, según el tipo de cambio oficial) en la construcción de una planta en Valencia, España, que estará abocada exclusivamente a la fabricación de las famosas frambuesas bañadas en chocolate de la marca.

La empresa planea abastecer al resto del continente y a América del Norte desde esta planta española. “En una primera etapa, la idea es arribar a Portugal, Italia y Alemania, como así también a los Estados Unidos y Canadá. La ubicación es estratégica. Valencia tiene uno de lo puertos más importantes de la región”, explica Diego Fenoglio, que creó Rapanui en 1996.

El producto ya se consigue en 100 supermercados de España e Islas Canarias, en las cadenas Carrefour y Spar, y en pequeñas tiendas gastronómicas, como Delicatessen Agrentinas y Little Thai. También se comercializa por Glovo. El pote de 150 gramos, disponible en dos variantes -Franui con chocolate blanco y chocolate con leche, y Franui con chocolate blanco y chocolate negro- se vende a un precio de 5 euros ($ 535 aproximadamente).

El proyecto ya estaba contemplado desde hace dos años y, aunque se lograron avances durante la pandemia, la emergencia sanitaria retrasó la apertura del establecimiento. “Por sus características, se trata de un alimento difícil de exportar. De ahí, la decisión de producir en la región”, comenta el hijo de Aldo Fenoglio e Inés Secco, los fundadores de Chocolates Fenoglio.

A la fecha, la compañía ya produjo 35 toneladas de Franui en la nueva planta de 3500 metros cuadrados ubicada en la localidad valenciana de Alcasser. El objetivo es terminar el año con 150 toneladas, distribuidas en 500 pallets.

“Actualmente, tenemos un plantel de 20 trabajadores, pero la intención es contratar a 70, a medida que aumenta el ritmo de fabricación”, cuenta el dueño y fundador de la firma.

Aunque por el momento funciona una sola línea de producción, que tiene una capacidad de elaboración de 3600 toneladas anuales, equivalentes a 24 millones de potes, trabajando a tres turnos, la fábrica está pensada para operar con cuatro líneas en un futuro.

“Esperamos emplear a 200 operarios cuando logremos cuadriplicar el volumen”, anticipa Fenoglio, y aclara que el predio no opera con la capacidad de producción completa porque “aún el producto no se conoce como en la Argentina”. “Trabajamos en posicionarlo”, afirma.

Fenoglio confía en el potencial de los Franui. “Tenemos la expectativa de fanatizar al mercado europeo como lo hicimos con el argentino. En el último tiempo, aparecieron imitaciones en el Viejo Continente, pero la competencia está lejos de parecerse a nuestra propuesta”, apunta.

“Ideamos una nueva categoría pionera en el mundo dulce: Franui es un snack, una fruta, un chocolate congelado. Compite en el rubro de helados y postres, por la forma en la que se exhibe, pero es para cualquier ocasión, haciéndolo versátil a toda situación de consumo y target”, explica su creador.

Según el emprendedor, “se trata de una receta que nació hace más de ocho años en la Patagonia, compuesta de frambuesas cultivadas por pequeños productores de forma regenerativa”. “Las seleccionan y las clasifican a mano en el momento justo de maduración, para encontrar la acidez ideal. Luego, se bañan en dos dos capas de chocolate”, describe.

En su planta de Bariloche, Rapanui fabrica 1800 toneladas de Franui al año, que llegan a 2800 bocas de expendio en todo el territorio nacional y se venden a través de Rappi también. “El consumo durante la cuarentena se mantuvo estable. Los Franui en la Argentina funcionan de forma espectacular. Nos cuesta dar respuesta a la demanda que tenemos”, asegura el dueño de la marca.

En 2019, la empresa implementó dark kitchens, un formato que amplió enla cuarentena. Ya funcionan 11 “locales ciegos” en el centro y el interior del país, en alianza con Rappi. “La pandemia nos encontró con la distribución logística aceitada”, reconoce Fenoglio.

Así y todo, las expectativas de crecimiento para 2021 son moderadas. “Estamos en un momento macroeconómico muy complicado, por lo que esperamos crecer un 10%, siendo optimistas”, anticipa.

Los orígenes de Rapanui se remontan a la historia de una familia italiana. Durante gran parte de su vida, Aldo, padre de Diego, se dedicó a la producción de finas exquisiteces, como trufas y bombones, una costumbre de sus ancestros que se transmitió de generación en generación.

La fabrica de Franui en Valencia, España

Desembarcó en la Argentina cuando debió abandonar Turín, su tierra natal, y emigrar ante el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Junto a su mujer, Inés, el europeo fundó en 1948 Tronador, la primera chocolatería y heladería artesanal de Bariloche, que más tarde pasó a llamarse Chocolates Fenoglio.

En 1996, Diego dio lugar a Rapanui, un negocio que continúa el legado familiar, con un local en la calle Mitre 202 en Bariloche, uno en la base del Cerro Catedral y otro en el aeropuerto de esa ciudad, además de los 11 sucursales en Buenos Aires, con 600 empleados en total.

“Fenoglio fue la empresa familiar fundada por mi padre en 1948. Al fallecer, mi madre, mi hermana y yo quedamos a cargo de ella. En 1995, les vendí mi parte y un año más tarde fundé Rapanui porque quería cambiar el modelo. Tiempo después, Fenoglio se vendió, pero siempre nos mantuvimos en buenos términos”, concluye el directivo, quien maneja el negocio junto a sus hijos, Aldo y Leticia. (Cronista)