El Teleferico Cerro Otto reabrirá sus puertas en octubre

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Las tareas de reemplazo de uno de los cables tardaron más de lo previsto porque en los preparativos decidieron extremar las medidas de seguridad. La semana que viene se habilitará el paso por vía terrestre hasta la confitería giratoria.

El Teleférico Cerro Otto postergó la reapertura al público hasta mediados de octubre debido a una demora en el reemplazo de los cables de acero, que se dañaron en forma imprevista y obligaron a suspender esa tradicional excursión durante todo el invierno.

La parálisis le provocó una fuerte caída de ingresos a la fundación Furman (propietaria del complejo), que decidió suprimir este año la acostumbrada donación de sus ganancias al hospital local y a otras dos instituciones de Buenos Aires.

El gerente del Teleférico, Oscar Borrelli, subrayó que no hubo despidos ni suspensiones y que los 70 empleados de la empresa y de sus concesionarias cobraron sus salarios en término desde mayo hasta hoy.

Fue ese mes, durante un mantenimiento de rutina, cuando fue descubierta la falla en los cables que transportan las góndolas. La decisión inmediata fue cancelar toda la oferta de servicios para el invierno y poner en marcha el operativo de reemplazo.

En la compra de los cables a una empresa santafesina la fundación Furman invirtió 6 millones de pesos. Otros 30 mil dólares le costó el alquiler de un malacate especial para las complejas tareas de montaje.

Borrelli admitió ayer que el trabajo iba a estar listo en septiembre pero sufrió un atraso por la necesidad de adoptar mayores medidas preventivas. El cable atraviesa la avenida de los Pioneros a la altura del kilómetro 5 y también una zona poblada del faldeo inferior del cerro Otto.

“Hubo que planificar en detalle todo el procedimiento y en las maniobras de prueba surgió la necesidad de agregar seguridades que hacían falta”, dijo Borrelli.

Aseguró que “todo el personal continuó cobrando, aunque muchos se quedaron en sus casas y otros rotaron para cumplir las pocas tareas demandadas”.

El Teleférico fue inaugurado en 1971 y nunca había parado en invierno. La suspensión obligada por estos cinco meses le significó una merma aproximada de 80.000 pasajeros.

Para suplir ese quebranto y atender el pago de sueldos este año omitieron la obligación estatutaria de donar las ganancias netas al hospital Ramón Carrillo de Bariloche y a dos instituciones de la comunidad judía en Buenos Aires: el Nuevo Hogar de Ancianos Le Dor Va Don y la Asociación Civil Ory para personas con discapacidad.

El año pasado entregaron en total 13,2 millones de pesos y este año la donación iba a alcanzar los 17 millones, según dijo Borrelli. Anunció como “un pequeño paso adelante” la habilitación prevista para la semana próxima del acceso vehicular hasta la confitería giratoria ubicada en lo alto del cerro, que estuvo cerrado durante el invierno por razones climáticas. (Rio Negro)